#UnDíaComoHoy: Conmemoramos la Masacre de Kafr Qasim, una operación más de limpieza étnica perpetrada por Israel

El 29 de octubre de 1956, al amparo de la crisis de Suez, Israel se embarcó en otra ronda de limpieza étnica de civiles palestinos como parte de la Nakba o Catástrofe que comenzó en 1948. Se impuso el toque de queda a ocho aldeas palestinas a partir de las cinco de la tarde. Se ordenó a las tropas israelíes que dispararan a cualquiera fuera de las horas del toque de queda. 

El toque de queda fue comunicado a Kafr Qasim apenas media hora antes de que entrara en vigor; en otras palabras, fue un asesinato premeditado. Los palestinos que volvían a casa de sus trabajos fuera de la aldea, inconscientes del hecho, fueron emboscados por soldados israelíes, puestos en fila y fusilados.

En total, 48 palestinos fueron asesinados, entre ellos 13 mujeres, una de las cuales estaba embarazada. Al día siguiente, los palestinos de una aldea cercana se vieron obligados a cavar tumbas para enterrar a las víctimas sin los ritos de entierro adecuados. 

Encubrir la masacre de Kafr Qasim fue una prioridad para Israel. Impuso una prohibición a los medios de comunicación que fue desafiada por Tawfiq Toubi, del Partido Comunista, cuando encontró una manera de distribuir comunicados de prensa en árabe, inglés y hebreo. La comunidad internacional se enteró de la masacre 25 días después de que ocurriera. 

Un año después de la matanza, Israel creó el “Día de la Reconciliación” para facilitar el olvido. Ahora, en Kafr Qasim se conmemora la masacre con una marcha anual en cada aniversario, pidiendo el reconocimiento y la rendición de cuentas de Israel por los asesinatos; una exigencia que, por supuesto, sigue sin ser escuchada.

En términos de reconocimiento, la masacre de Kafr Qasim no llama tanto la atención como otras más conocidas, como la de Deir Yasin. Sin embargo, el recuerdo es importante tanto para este acontecimiento en particular como para las tácticas israelíes de limpieza étnica y borrado de la memoria histórica.

El comunicado de prensa de Toubi, reproducido íntegramente en el libro de Samia Halaby, Drawing the Kafr Qasim Massacre (Schilt Publishing, 2017), se basa en sus entrevistas con residentes y testigos de la masacre. Entre las atrocidades documentadas y la deshumanización de los palestinos, el comunicado de prensa afirma:

“Durante estas operaciones, la policía buscó entre los cadáveres y, si descubría que alguien estaba vivo, lo remataba. En algunos casos, la policía aplastó las cabezas de los muertos y hundió sus bayonetas en los cuerpos de las mujeres”. 

Israel preparó su tergiversación de esta masacre incluyéndola en las atrocidades propias de una supuesta guerra. Salman Abu Sitta vincula la masacre de Kafr Qasim con los planes de Israel para robar más tierras desde 1949, al tiempo que expulsaba o eliminaba de ellas a sus habitantes palestinos.

Los autores de las masacres estaban protegidos por la impunidad en los tribunales israelíes, mientras que el coronel Isacar Shadmi, que dio las órdenes del toque de queda y las instrucciones para la masacre, fue absuelto del crimen y acusado únicamente de negligencia en sus obligaciones procesales. 

Kafr Qasim es la prueba de que Israel continuó con su política de limpieza étnica y masacres iniciadas en la Nakba de 1948. Israel ha justificado a menudo las atrocidades anteriores antes del establecimiento del estado judío como no imputables al mismo, a pesar de que los perpetradores de los grupos paramilitares que llevaron a cabo las masacres fueron incorporados a las Fuerzas de Defensa de Israel. 

En el caso de Kafr Qasim, sin embargo, no se podía confiar en la narrativa anterior mientras se adoptaban las mismas tácticas. Pero la memoria palestina fue silenciada por otros medios. La desviación de la atención proporcionada por el ataque de Suez, así como la aprobación de la comunidad internacional de la existencia de Israel y sus lealtades al estado colonial, allanaron el camino para la normalización inicial de la violencia colonial de Israel. La relegación de Kafr Qasim a un recuerdo anual es una afrenta a la memoria palestina. Al hacerlo, se está privando a los residentes de su derecho a participar en la historia y la memoria colectiva del pueblo palestino.

Fuente: Bouleusis