Tras semanas de advertencias, el coronavirus se extiende entre los palestinos de Jerusalén Oriental


Los profesionales médicos informaron de un aumento exponencial del coronavirus entre los palestinos de Jerusalén Ocupada, y estiman que se han diagnosticado al menos 80 personas infectadas.

Se dice que la mitad de los pacientes están en Silwan, donde el Dr. Samar Awar, que es voluntario en el vecindario, dice que 14 pacientes son miembros de la misma familia.

El domingo pasado (12/4/2020) los tres primeros pacientes fueron identificados en el barrio de Isawiyah, dos de los cuales trabajan en el sistema de salud y en hogares de ancianos, y el primer paciente fue identificado en el campo de refugiados de Shoafat.

El día de ayer lunes (13/4/2020) en respuesta a una petición del centro legal Adalah para los derechos de las minorías, el gobierno anunció que tres laboratorios de exámenes se abrirían en Jerusalén Este: Una en Silwan y dos en los barrios más allá del muro de Apartheid, en Kafr Aqab y en el campo de refugiados de Shoafat. Las tres nuevas clínicas se unen a otras tres que operan en la zona y a un centro de pruebas en Jabal Mukaber.

Los profesionales médicos de Jerusalén Ocupada han estado advirtiendo durante semanas de un brote de coronavirus en los barrios palestinos. Dicho brote podría ser especialmente grave debido al hacinamiento, la convivencia de familias numerosas, la alta incidencia de la diabetes y el gran número de fumadores.

Hasta ahora no se ha encontrado una infección generalizada en Jerusalén, y menos aún en comparación con los niveles registrados en los barrios de Haredi en la parte occidental de la ciudad. Los expertos dijeron que la razón de ello es que los palestinos no entraron en contacto con el primer círculo de infección en Israel, que en su mayoría incluía personas que regresaban del extranjero y personas que participaban en las celebraciones de Purim. También observaron un alto nivel de disciplina en el público palestino en evitar las grandes aglomeraciones.

El alcalde israelí de la Jerusalén, Moshe Leon, también está presionando a las autoridades para que aumenten las pruebas en los barrios palestinos y adviertan de un posible brote. “Quiero agradecer a los servicios de salud de Clalit por alistarse en el esfuerzo de Jerusalén, y pedir a los residentes de la parte este de la ciudad que vayan y se hagan las pruebas”, dijo.

Awar explicó que un brote en la parte oriental de la ciudad se extendería sin duda también a la parte occidental. Los hospitales de Jerusalén Este Ocupada no están preparados para un brote generalizado, por lo que la carga recaerá en los hospitales de la parte occidental, dijo. Hasta ahora, los residentes de Palestina han obedecido las órdenes de permanecer en sus casas, pero con el tiempo “la gente irá a llevar comida a sus hijos, aunque eso signifique que se infecten”. Necesitamos que el gobierno lleve comida a los barrios”, dijo Awar.

Además, los pacientes de Jerusalén Ocupada han informado en los últimos días que el ministerio de Salud israelí no está realizando investigaciones epidemiológicas y no advierte a las personas que han estado en contacto con ellos de que se pongan en cuarentena. Algunos pacientes recurrieron a las redes sociales para anunciar dónde habían estado e informar a quienes los rodeaban de que se aislaran.

Hace dos semanas, la policía israelí confiscó un camión de comida enviado al barrio de Sur Baher, diciendo que causaba que la gente se congregara. La policía pidió a los organizadores de la comunidad que distribuyeran los alimentos, pero la organización islámica sin fines de lucro de Kafr Qasem que donó los alimentos se negó. Unos días más tarde, los organizadores comunitarios trajeron otro camión, pero los esfuerzos se vieron ensombrecidos por el hecho de que se descubrió que uno de los trabajadores que participaba en la distribución estaba contagiado.

A la luz de la crisis, se han multiplicado las iniciativas independientes de ayuda. En casi todos los barrios hay un comité que transmite información, distribuye equipos de protección y alimentos y prepara instalaciones de aislamiento. Una de estas organizaciones es un grupo de activistas judíos y árabes llamado “Kulna Yerushalayim” (Todos somos Jerusalén), que ha estado trabajando en los últimos días en el campo de refugiados de Shoafat. Los voluntarios van de casa en casa vestidos con equipo de protección y ponen al día a los residentes sobre las instrucciones del ministerio de Salud, y entregan equipo de protección.

Por: Nir Hasson

Fuente: Haaretz