Refugiados palestinos y el temor al contagio por Covid-19

Campamento Al Amari en Cisjordania

Al comienzo de la pandemia de Covid-19 en marzo, la Autoridad Palestina impuso rápidamente un aislamiento general mientras buscaba contener los contagios. Pero después de que el régimen de Israel y más tarde las autoridades palestinas, aliviaran las restricciones a fines de abril y mayo, el número de casos aumentó nuevamente, exacerbado por las violaciones del límite al movimiento público.

Según la Autoridad Palestina, uno de los principales disparadores del aumento ha sido el movimiento de trabajadores palestinos que van y vienen por trabajo a Territorios Ocupados por Israel.

El régimen sionista entró en cierre a mediados de marzo, pero después de aliviar las restricciones, comenzó a reportar entre mil y dos mil nuevas infecciones por día, y volvió a imponer algunas restricciones.

Este martes, el ministerio de Salud palestino dijo que desde el comienzo de la pandemia se registraron más de 10 mil casos confirmados, con más de 75 muertes. La creciente crisis de salud está causando preocupación en los campamentos.

Existen más de cinco millones de palestinos refugiados, sobrevivientes y descendientes de los más de 750 mil palestinos que fueron expulsados en 1948 luego de la implantación del régimen de Ocupación.

Más de un millón y medio de ellos viven hoy en campamentos en Líbano, Siria y Jordania, y dentro de Palestina, en la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén ocupada. Cuentan con la asistencia de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Medio Oriente (UNRWA, por su sigla en inglés), que les otorga asistencia médica y administra las escuelas.

Sin embargo, en el campamento de Al Amari, cerca de Ramalá en Cisjordania, se estima que 8 mil personas viven en menos de un kilómetro cuadrado. UNRWA comentó que el campamento sufre “graves problemas de hacinamiento”. “No hay espacio para imponer distanciamientos ni espacio para llevar a cabo cuarentenas”, dijo Taha Al Bess, un funcionario del Comité de Residentes del campamento.

“Las calles son estrechas, los edificios están muy cerca el uno del otro; hablar de distanciamiento es una ilusión”, aseguró Al Bess.

Hasta ahora, se han registrado pocos casos de contagios y ninguna muerte en Al Amari, pero el Comité del campamento está monitoreando con preocupación el desarrollo de la pandemia en los otros campos. En Jalazoun, también cerca de Ramallah, se han registrado más de 200 casos en las últimas semanas y dos muertes, de 8 mil refugiados en el lugar.

En Jalazoun, también cerca de Ramallah, se han registrado más de 200 casos en las últimas semanas y dos muertes, entre los 8 mil refugiados del lugar.

En el campamento de Al Fawar, cerca de Hebrón, en el sur de Cisjordania, los datos son similares. “Es imposible implementar el distanciamiento y evitar el contacto entre los enfermos y otros residentes”, dijo Nael Nakhleh, miembro de un comité de emergencia establecido para abordar el resurgimiento de casos.

RECURSOS ESCASOS

Para Ahmed Hanoun, a cargo de los asuntos de refugiados en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), la respuesta es la agencia de la ONU. “Estamos tratando de trabajar con ellos”, dijo, manifestando su preocupación por los nuevos brotes del virus en los campos.

También en existe una gran preocupación, especialmente porque la pandemia llegó en un momento difícil para la UNRWA. En 2018, Estados Unidos -que había sido el principal donante de la agencia- anunció  el corte de su ayuda financiera anual de 300 millones de dólares, argumentando que “ya no era relevante”.

“La situación en los campamentos es muy preocupante, especialmente teniendo en cuenta las dificultades financieras de la agencia”, dijo Kazem Abu Khalaf, portavoz de UNRWA en Cisjordania, entidad que ha visto en aumento los pedidos de donaciones y ayuda de emergencia de sus otros donantes.

Mientras tanto, en Al Amari, los residentes han decidido tomar el asunto en sus propias manos y controlar los accesos al campamento para tomar la temperatura de todos los que ingresan.

Fuente: Diario Sirio Libanés