Opinión: Serie “Fauda” no es sólo ignorante, deshonesta y tristemente absurda. Es una incitación contra Palestina

Como palestino viviendo en los Territorios Ocupados, entiendo que muchos israelíes y muchos espectadores de todo el mundo creen que la serie “Fauda” de Netflix representa una perspectiva informada, incluso “neutral”, del conflicto israelí-palestino. De hecho el eslogan de la serie es: “Historias de personas de ambos lados que viven bajo un conflicto”.

Esa creencia sobre ‘Fauda’ es errónea. La idea de que la serie ofrece cualquier tipo de representación real de la vida y la identidad palestina tiene, lamentablemente, grandes y desafortunadas repercusiones.

En la recién estrenada tercera temporada, la unidad de comando encubierto de Israel, que completó con éxito y de forma controvertida las operaciones en Cisjordania durante la primera y segunda temporada, tiene un nuevo teatro de operaciones: Gaza. La unidad, cuyos miembros de habla árabe están entrenados tanto para asesinar como para “mezclarse”, participa en una operación para liberar a dos jóvenes israelíes que fueron capturados por Hamas.

Los palestinos de Gaza han estado bloqueados por aire, mar y tierra por parte de Israel y Egipto desde 2007. Como la única frontera es el mar, esto significa que no hay salida y que hay pocas oportunidades. Muy pocos israelíes han entrado a Gaza en los últimos 15 años. Lo mismo respecto a los palestinos de Cisjordania. Yo soy uno de los pocos que ha entrado en reiteradas ocasiones debido a misiones humanitarias. Entonces, ¿ofrece Fauda una muestra poco común de una zona completamente bloqueada?

Bueno, los guionistas quizás creyeron que estaban cumpliendo con su deber de decir la verdad al mostrar, de vez en cuando, los endémicos cortes de electricidad en Gaza. También mostraron cuán sucia y contaminada está el agua.

Pero la realidad es peor que incluso a lo que se muestra en la serie: el 38 por ciento de la población vive bajo la línea de la pobreza. El 54 por ciento sufre desnutrición. El 39 por ciento de los jóvenes están desempleados y más del 90 por ciento del agua no es apta para el consumo humano. Yo vi a niños de Gaza salir por el paso fronterizo de Erez en Israel para recibir tratamiento contra el cáncer sin sus familias: es casi inimaginable, pero tú no sabrás nada de eso en Fauda.

La realidad de la vida en Gaza es aún menos que el trasfondo más básico de las actividades reales. En cambio, los escritores aprovechan cada oportunidad para centrarse en la supuesta radicalización de Gaza.

En un episodio, Doron Kavillio, el protagonista y líder de una unidad de élite del ejército de Ocupación- por personalidad, pero no por título – entra en una tienda de Gaza saludando a la dueña con un “Hola” en inglés y termina llamando a la joven “habibti” (mi amor / mi amada.)

Es cierto que los palestinos y árabes en general, tenemos la costumbre de usar la palabra “habibi” fuera de su verdadero significado, pero casi nunca hacia personas al azar y menos del sexo opuesto, y ciertamente no en Gaza. Usar “Habibi” de esa manera es israelí. En la “verdadera” Gaza, la incompatibilidad cultural de Doron habría causado una alarmante luz roja, razón suficiente para atraparlo.

Aunque Doron está demasiado familiarizado lingüísticamente con la dueña de la tienda de Gaza, un policía de Hamas detiene a sus dos colegas, Eli y Sagi. Llevan ropa sucia y conducen un coche viejo. Se presentan como comerciantes de Cisjordania y Eli anuncia que se casa hoy en Gaza. Honestamente, no pude evitar reírme a carcajadas.

En primer lugar, el número de empresarios de Cisjordania que entran a Gaza, se pueden contar con los dedos de ambas manos, y siempre son los hombres de negocios más ricos y mejor conectados. En segundo lugar, es extraño y poco claro que un hombre de Cisjordania se case con una mujer de Gaza, porque no sucede desde el bloqueo israelí. Tercero: el triste absurdo de que Israel daría permiso a un comerciante para asistir a una boda… Eso es demasiado.

Tiene sentido que la gran audiencia mundial de la serie no tenga la información y las herramientas para conocer la realidad de Gaza, pero eso hace que la culpa sea de los directores, que ni siquiera intentan decir la verdad y eso lo hace mucho más terrible.

Del mismo modo, hay otros ejemplos de la clara ignorancia del perfil del discurso palestino. Todos los palestinos habrían entendido que hay algo sospechoso entre los boxeadores que se muestran en esta temporada, quienes son supuestamente de Hebrón. La mayoría de los acentos de Cisjordania son razonablemente similares, pero Hebrón tiene una manera distinta de hablar el árabe. No hubo el más mínimo esfuerzo para reflejar esto.

Da la impresión de que los palestinos son lo suficientemente buenos para encajar en el material dramático, pero en nada para mostrar una representación auténtica. Quizás Fauda necesita más asesores palestinos.

Esto me lleva al problema más grande con este show. Cada vez que tienen la oportunidad, los guionistas de Fauda presentan a los equipos israelíes – tanto a nivel personal, como en las operaciones – como gente de principios, aparentemente preocupados por la protección de los civiles en Gaza y a la supuesta ayuda que le darían a la familia del informante palestino que los apoyó. Pero no muestran los disparos o el asesinato a mujeres o niños.

Pero esta es la guerra de Fauda contra la verdad. Todos los datos muestran que lo contrario es verdad. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), en relación con una sola agresión, la de 2014, donde murieron 2.251 palestinos, 1.462 de ellos civiles, 551 niños y 299 mujeres. Los israelíes deben conocer la incesante verdad: su ejército es responsable de la muerte de todos los civiles y deben reconocer el abismo que existe entre sus muertes, sus perpetradores y los soldados de fantasía de Fauda.

Y si los palestinos y las organizaciones humanitarias internacionales son fuentes no confiables de las atrocidades cometidas en Gaza, escúchenlo de los propios veteranos militares israelíes, cuyos testimonios están escritos por Breaking the Silence, que describen cómo barrios enteros han sido prácticamente borrados del mapa y los soldados dijeron – y cito – “disparen a cualquiera que esté cerca”. Lean las propias palabras de los ministros del gobierno de Israel, como el entonces ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, quien declaró en 2018: “Hay que entender que no hay personas inocentes en la Franja de Gaza”.

Pero para mí, una de las peores escenas, incluso las más peligrosas, al final de la tercera temporada ocurre cuando un fisioterapeuta palestino, al iniciar una sesión de terapia en un hospital israelí, trata de matar al jefe de una sección del Shin Bet, servicio secreto interno de la Ocupación.

Vale la pena analizar este plan: El 17 por ciento de los médicos en Israel, el 24 por ciento de sus enfermeras y el 47 por ciento de los farmacéuticos son palestinos. Nunca ha habido un caso en la historia en que los médicos palestinos que residen en Israel hayan traicionado su juramento hipocrático y hayan herido a un paciente.

Es más que ridículo mostrar un personaje y una trama que identifique a los árabes que trabajan dentro del sistema de salud israelí como poco confiables, desleales y capaces de ataques violentos. Esto sólo puede crear una desconfianza adicional entre las personas. La promoción de esa imagen es completamente engañosa y falsa, y lo que es peor, alimenta esas voces, incluidas las de los altos cargos del gobierno israelí, que degradan a los ciudadanos palestino israelíes, legitiman sus desigualdades e incitan en su contra.

La próxima temporada en los territorios palestinos, ya sea en Gaza o en la Ribera Occidental, empujaría demasiado lejos los límites de la credibilidad después de tres exitosas temporadas mostrando la “auténtica Palestina”. Los candidatos obvios para la futura localización del guión de Fauda serían El Líbano o Siria.

Si es así, espero que los guionistas y productores se tomen más en serio su responsabilidad de presentar una realidad social y política más fiel. Que dejen de lado la incitación subliminal contra los palestinos y que puedan ofrecer incluso un respeto de los elementos esenciales de la cultura árabe y el valor por la vida humana, que una vez más no lograron mostrar.

Con la región repleta de tanta desinformación, insultos y propaganda peligrosa, no hay necesidad de confirmar prejuicios y profundizar la ignorancia. Fauda puede hacerlo mejor.

Por: George Zeidan, cofundador de Right to Movement Palestine, una iniciativa que busca ilustrar la realidad de la vida palestina a través del deporte.

Fuente: Haaretz

Traducción y Edición: Comunidad Palestina de Chile