Opinión: ¿Por qué los palestinos merecen un nuevo liderazgo?

Han pasado más de dos meses desde que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció junto con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu el llamado “Acuerdo del Siglo”, por lo que se hace necesario que los palestinos dejen de irse por las ramas, antes de que Israel reclame todo como parte de su patria bíblica y por “razones de seguridad”.

Israel está embriagado de poder, tambaleándose de un acto ilegal a otro, pensando que nadie cuestionará nada de lo que hace porque está apoyado ciega y completamente por Washington.

Aunque los promotores del acuerdo no han encontrado formas contemporáneas bíblicas o imaginativas de hacer desaparecer a los palestinos, el objetivo de su plan es reeducar a los que no pueden expulsar, para que confirmen que son intrusos en su propia tierra, antes de pasar a reconocer el amor que sienten por los ocupantes que garantizan su seguridad.

El pueblo palestino ha rechazado el documento de Trump y Netanyahu, al igual que sus supuestos líderes en Ramallah y Gaza. Pero se podría haber hecho más para demostrar este rechazo y esos líderes tienen muchas preguntas que responder.

Ante una amenaza existencial, ¿dónde estaban todas las manifestaciones masivas mundiales en las que los palestinos y sus partidarios pararon las capitales del mundo o, al menos, obligaron a los medios de comunicación nacionales a reconocer y cubrir su ira?

Entiendo que exista temor a salir en apoyo de la causa palestina, debido a que en muchos países árabes están muy cerca de la normalización de sus relaciones con el único estado de Apartheid del siglo XXI. Basta con ver la represión en Arabia Saudita contra los palestinos, ya sea por sus afiliaciones políticas o por plantear los arrestos como un problema.

Una gran manifestación tuvo lugar en Ramallah el 11 de febrero pasado, que coincidió con un discurso del presidente de la Autoridad Palestina (AP) Mahmoud Abbas ante el Consejo de Seguridad de la ONU. No fue reprimida por las fuerzas de seguridad de la AP, pero otras lo han sido, ya que las fuerzas de seguridad palestinas siguen coordinándose con Israel para proteger a los colonos israelíes.

Han surgido formas más imaginativas de crear conciencia sobre los costos de la ocupación a través de oraciones masivas al amanecer en Nablus, Hebrón y en la mezquita de Al Aqsa. Al igual que en 2017, cuando Israel restringió el acceso, pero se vio obligado a retirarse después de las oraciones fuera de sus puertas; el poder de la oración parece capaz de desafiar a Israel más que los discursos de Abbas en la ONU.

La falta de visión

Abbas habla de la resistencia popular, pero no ha proporcionado ningún liderazgo para permitir que suceda. La respuesta de la AP al acuerdo de Trump ha sido lamentablemente inadecuada. En lugar de movilizar a los palestinos y organizar un levantamiento popular y pacífico, Abbas ha regurgitado las posiciones existentes sin ofrecer una nueva estrategia para combatir los cambios fundamentales que han tenido lugar desde que Trump asumió el cargo.

Si garantizar el rechazo del acuerdo por parte de la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica comprende los límites del rechazo de la AP, entonces Netanyahu puede dormir tranquilo.

El liderazgo palestino en Ramallah y en Gaza están cómodos. Abbas puede confiar en los financistas tradicionales de la Autoridad Palestina para que lo continuen apoyando, ya que no tienen un liderazgo alternativo que se visulmbre. Según informes, el jefe del Mossad viajó a Qatar hace varias semanas para asegurar más fondos para Hamas.

Los ciudadanos palestinos de Israel estaban más preocupados por las elecciones de principios de marzo, teniendo que elegir si se comprometen con los procesos “democráticos” de Israel, mientras que el plan de Trump busca revocar la ciudadanía de al menos 300,000 residentes árabes de la región del Triángulo, en el norte de Israel (Palestina ocupada el año 1948).

Mientras tanto, millones de refugiados palestinos en Jordania, Siria y el Líbano, siguen luchando por su vida cotidiana, mientras que el plan de Trump no solo los excluye de cualquier acuerdo de paz futuro, sino que busca borrar su estatus de refugiados y encontrar una solución a su situación fuera de su tierra natal.

La Diáspora ignorada

Al mismo tiempo, los palestinos en la Diáspora están en gran medida excluidos de la representación formal en las instituciones palestinas.

Cuando la Diáspora trata de organizarse, los líderes palestinos boicotean sus esfuerzos, en lugar de comprometerse de buena fe.

Hace tres años, se lanzó la Conferencia Popular para los Palestinos en el Extranjero en Estambul para tratar de dar voz a los palestinos de la Diáspora, pero los dirigentes de la AP se opusieron afirmando que era un evento de Hamas.

Otras iniciativas de larga data, como la Conferencia sobre los palestinos en Europa, también han sido rechazadas y difamadas por los dirigentes.

La misma estrategia también ha sido evidente en América del Sur, donde la AP ha intentado secuestrar comunidades palestinas en lugar de comprometerse con ellas de buena fe.

El statu quo palestino – falta de estrategia, liderazgo fallido y falta de visión para reclamar el control del proyecto de liberación nacional – necesita ser interrumpido. Es poco probable que esto venga de nuestra patria histórica, debido a las dificultades señaladas anteriormente.

Los palestinos que están fuera de la patria deben fortalecer las instituciones que han estado construyendo, al tiempo que se coordinan con los palestinos que están dentro de la Palestina histórica, actuando como un pueblo de una sola tierra, trabajando por la libertad, la justicia y la igualdad.

Una iniciativa prometedora que debería incluirse en este marco es el Foro Palestino, que reúne a palestinos de todo el mundo para pensar y planificar las estrategias.

Un cambio monumental

Necesitamos una visión que desafíe a la Organización de Liberación de Palestina (OLP), que afirma ser la única representante legítima del pueblo palestino, pero que en realidad no cumple esta función.

Debemos dejar de andar con rodeos y reclamar la iniciativa, no sólo de Israel, sino de nuestro propio liderazgo fracasado.

A la dirección de la OLP se le debería dar un año para reformarse o enfrentarse a un desafío a su legitimidad por parte de un nuevo organismo.

Durante ese año, se construiría la nueva organización, reuniendo las diversas iniciativas que han sido tímidas para desafiar a la OLP por su cuenta, pero que podrían hacerlo colectivamente, habiendo buscado el respaldo de grupos e individuos palestinos de todo el mundo.

Este sería un cambio sustancial, que se ha hecho necesario debido al fracaso del liderazgo. Me duele decir esto sobre un liderazgo que tiene algunas buenas personas en él, pero debemos dejar de andarnos con rodeos y reclamar la iniciativa, no sólo de Israel, sino de nuestros propios líderes fallidos.

Por: Kamel Hawwash, presidente de la Campaña de Solidaridad con Palestina (PSC) y miembro fundador del Consejo Británico de Política Palestina (BPPC).

Fuente: Middle East Eye

Traducción y Edición: Comunidad Palestina de Chile