Opinión | Incluso en medio de la catástrofe, la hipocresía de Israel no tiene límites

Niñas israelíes en Kiryat Shmona, en el norte de Israel, escriben mensajes en proyectiles de artillería pesada antes de que se disparen contra el Líbano, 17 de julio de 2006.

Una explosión masiva sacudió Beirut el pasado martes, matando al menos a 135 personas, hiriendo a más de 5.000 y desplazando a cientos de miles.

Es probable que el número de muertos aumente a medida que los trabajadores de rescate registren la devastada capital libanesa.

La explosión dejó mucho daño, ya que los ciudadanos publicaron fotos y vídeos de casas destrozadas, coches dañados y edificios derrumbados en toda la ciudad.

La causa de la explosión sigue siendo objeto de investigación. Los funcionarios libaneses la relacionaron con 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas durante los últimos seis años en almacenes del puerto sin precauciones de seguridad.

Ahora, Israel está explotando la tragedia para borrar sus propios crímenes contra el Líbano, distraer de la ocupación militar y pulir su imagen, una estrategia de propaganda llamada bluewashing.

Lavado de Imagen

Israel anunció que estaba ofreciendo al Líbano ayuda humanitaria a través de canales diplomáticos.

“Este es el momento de trascender el conflicto”, tuiteó el relato oficial del ejército israelí.

El miércoles por la noche, Tel Aviv incluso iluminó su edificio municipal con la bandera libanesa.

La impresionante hipocresía no pasó desapercibida para los usuarios de Twitter que publicaron notorias imágenes tomadas durante la invasión israelí de 2006 que mostraban a niños israelíes escribiendo mensajes en proyectiles de artillería antes de que el ejército los disparara hacia el Líbano.

“¿Sus cestas de regalo serán firmadas igual que sus misiles?” Un usuario de medios sociales escribió.

Los ofrecimientos de ayuda “humanitaria” provienen del mismo país que ha matado y herido a decenas de miles de civiles palestinos y libaneses y que amenaza regularmente con destruir la infraestructura civil del Líbano como lo ha hecho una y otra vez.

Durante la invasión de 2006, Israel disparó más de un millón de bombas de racimo contra la población civil de El Líbano.

“Lo que hicimos fue una locura y una monstruosidad, cubrimos ciudades enteras con bombas de racimo”, dijo un oficial del ejército israelí al periódico Haaretz de Tel Aviv.

En el curso de esa guerra, Israel lanzó unas 7.000 bombas y misiles, y bombardeó Líbano por tierra y también con artillería naval.

Más de 1.100 personas murieron y unas 4.400 resultaron heridas, la gran mayoría civiles.

Una investigación de Human Rights Watch desacreditó completamente las afirmaciones de Israel de que el espantoso número de víctimas fue el resultado de “daños colaterales” porque los combatientes de Hezbollah se escondían entre los civiles o los utilizaban como “escudos humanos”.

Human Rights Watch llegó a la conclusión de que Israel tomó como objetivo indiscriminado zonas civiles, una estrategia conocida como la “Doctrina Dahiya”, por el suburbio meridional de Beirut que Israel devastó deliberadamente.

Y los líderes israelíes amenazan frecuentemente con hacerlo de nuevo.

En 2018, por ejemplo, Yisrael Katz, un alto miembro del gobierno del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, amenazó con bombardear el Líbano hasta la “Edad de Piedra” y “la edad de los cavernícolas”.

Y hace apenas unos días, tras afirmar que los combatientes de Hezbollah habían intentado atacar al ejército israelí al otro lado de la frontera, Netanyahu aludió a la guerra de 2006.

El líder israelí dijo el 27 de julio que en 2006 el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah “cometió un gran error al poner a prueba la determinación de Israel de defenderse, y el Estado libanés ha pagado un alto precio por ello”.

“Sugiero que no repita este error”, añadió Netanyahu, una amenaza apenas velada de repetir la misma destrucción masiva.

Netanyahu repitió sus amenazas sólo horas antes de la explosión de Beirut.

Difundiendo rumores


Para obtener el máximo valor propagandístico, Israel insiste, según se informa, en mantener marcas hebreas en cualquier envío de ayuda que pueda llegar, aunque es casi seguro que el Líbano rechace dicha ayuda.

Mientras tanto, Israel se apresuró a difundir rumores infundados culpando a Hezbollah de la explosión.

“Tras la tragedia de Beirut, Israel ha ofrecido oficialmente asistencia humanitaria al Líbano”, 4IL, un medio de propaganda del Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel, tweeteó.

“Esto ocurre a pesar de la evidencia de que la explosión provino de un almacén de municiones de Hezbollah”, añadió el relato.

Absolutamente ninguna de esas pruebas ha salido a la luz.

La ONU vende a Israel


Israel viola regularmente el espacio aéreo y la soberanía libanesa, volando aviones no tripulados y aviones de combate sobre el sur del país e incluso su capital.

En lugar de condenar esas violaciones y pedir justicia para las víctimas de los crímenes de guerra israelíes en el Líbano, Nickolay Mladenov, enviado de paz de las Naciones Unidas para el Oriente Medio, elogió a Israel por ofrecer ayuda.

Mladenov parecía estar usando cínicamente la tragedia como una oportunidad para avanzar en una agenda política de normalizar los lazos regionales con Israel.

La cuenta de Twitter de propaganda en árabe de Israel siguió publicando afirmaciones desvergonzadas de “solidaridad” con el pueblo libanés:

Sin embargo, no todo el mundo estaba dispuesto a ser solidario

Moshe Feiglin, el ex vicepresidente del Knesset de Israel, celebró la explosión en Beirut como un “espectacular espectáculo pirotécnico” y una “maravillosa celebración” que coincidía con una fecha que los judíos marcan como una fiesta de amor.

Es el mismo Feiglin que durante la agresión de Israel a Gaza en 2014 propuso un plan para “concentrar” a los palestinos en los campos fronterizos y “exterminar” a todo aquel que se resistiera, destruyendo al mismo tiempo todas las viviendas e infraestructuras civiles.

Pero la mayoría de los políticos israelíes aparentemente recibieron el memorándum de que este tipo de declaraciones no son la imagen que Israel quiere enviar.

Incluso mientras Israel ilumina el ayuntamiento de Tel Aviv en una cínica muestra de apoyo, pocos libaneses olvidarán que hace casi 14 años, Israel iluminaba los cielos del Líbano con misiles y bombas.

Por: Tamara Nasser

Fuente: Electronic Intifada

Traducción y Edición: Comunidad Palestina de Chile