Opinión: El nuevo gobierno de Israel está siendo elogiado a pesar del apartheid y la anexión

En lo que respecta a Israel, la comunidad internacional se ha visto expuesta una vez más a la doble moral y a la hipocresía que se reserva para apoyar al Estado rebelde. Muchas de las llamadas democracias occidentales han caído en la trampa de felicitar a un estado de apartheid, por formar un gobierno que afianzará la ocupación, la opresión, el racismo y el robo de tierras.

El colonialismo de asentamientos ha sido elogiado por dar origen a dos políticos – ambos sospechosos de ser criminales de guerra – que supuestamente han dejado de lado la animosidad personal y la ambición para formar un gobierno que, a partir del 1 de julio, comenzará a anexar grandes extensiones de tierras palestinas ocupadas ilegalmente, desafiando el derecho internacional, con la ayuda e instigación de los Estados Unidos. Cosa que resulta indignante.

El primer ministro israelí, con más tiempo en ese cargo y líder del partido Likud, Benjamín Netanyahu, ha aceptado formar un “gobierno de unidad” con su rival y líder de Azul y Blanco, Benny Gantz. El acuerdo mantendrá la notoria y racista Ley de Estado “Nación Judía” que otorga la autodeterminación a algunos habitantes de la Palestina histórica debido a su religión y la niega al resto. Además, dicha ley propone que avanzar con la construcción de asentamientos es de “interés nacional”.

El acuerdo también incluye la aplicación de la ley israelí a amplias franjas de la tierra palestina ocupada ilegalmente en la Ribera Occidental, mientras el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, siga en el cargo. El embajador de EE.UU. en Israel, David Friedman, extrañamente, asesorará a los israelíes sobre qué partes de Cisjordania anexar. El abogado de Trump, que está sin ideas para la paz, utilizará su formación jurídica, no para redactar un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto entre palestinos e israelíes y haga justicia, sino para violar el derecho internacional.

Friedman tiene forma. Cuando Trump decidió reconocer la anexión ilegal de los Altos del Golán de Siria lo explicó así: “Le dije (a Friedman) ¿Qué te parece la idea de que reconozca exactamente lo que estamos discutiendo?porque estoy de acuerdo, tu la necesitas, necesitas la altura”. El embajador reaccionó, dijo Trump, “como un bebé maravilloso y hermoso”.

El razonamiento de Trump para aceptar la anexión del Golán era la “altura”. Con la anexión del Valle del Jordán será lograr “profundidad”, mientras que vaciar la Palestina histórica de los palestinos será “demografía”. En otras palabras, lo que Israel quiere, Israel lo consigue. El lobby pro Israel en Washington convencerá a Trump, cueste lo que cueste.

El embajador Friedman fue uno de los primeros en felicitar a Israel por la formación del gobierno del Apartheid y la anexión. “Encantado de ver que los dos principales partidos políticos de Israel, liderados por el primer ministro Netanyahu y Gantz, han acordado formar un gobierno de unidad”, twiteó. “Los Estados Unidos esperan trabajar estrechamente con el nuevo gobierno para avanzar en nuestros valores e intereses compartidos bilateralmente y en todo el mundo.”

El principal grupo de presión de Israel en EE.UU., el Comité de Asuntos Públicos de EE.UU. e Israel (AIPAC), hizo lo suyo justo después de Freidman: “El AIPAC acoge con satisfacción el anuncio del acuerdo para formar un nuevo gobierno israelí. Felicitamos al primer ministro Netanyahu y al teniente general Gantz por su importante logro en la forja de un gobierno de coalición de amplia base”. Además, elogió la “democracia” de Israel, afirmando que “Israel ha demostrado una vez más la resistencia y la vitalidad de la única democracia genuina de la región”.

La hipocresía británica fue demostrada por el ministro para Medio Oriente James Cleverly. En una carta al presidente del Consejo para el Entendimiento Árabe-Británico, el pasado 16 de abril, reiteró la posición oficial de Gran Bretaña de que “cualquier anexión unilateral sería contraria al derecho internacional”.

Cinco días más tarde, sin embargo, twiteó sus felicitaciones por la formación del gobierno israelí sin ningún tipo de salvedades: “Felicitaciones Israel por @netanyahu & @gantzbe por formar un nuevo gobierno. Deseoso de continuar la importante cooperación y construir sobre nuestra relación. Esperando más y éxitos al entrar en el 70º año de relaciones diplomáticas!”

Mientras tanto, la Unión Europea no ha sido muy explícita en sus felicitaciones. Sin embargo, sí advirtió a Gantz sobre la posibilidad de aceptar planes de anexión que, de ponerse en práctica, traerían “una fuerte respuesta” de Europa.

La Autoridad Palestina fue tan reactiva como siempre. Sabía que tanto esta medida como el momento era el oportuno para aprovechar el primer mandato de Trump, pero parece que no tiene una estrategia propia para hacer frente a ello. El primer ministro de la Autoridad Palestina (AP), Mohammad Shtayyeh, twiteó que “la formación de un gobierno de anexión israelí significa poner fin a la solución de dos Estados y desmantelar los derechos del pueblo de Palestina, como se establece en el derecho internacional y las resoluciones”.

El negociador jefe palestino, Saeb Erekat añadió que “una coalición de gobierno basada en el compromiso de anexar más territorio palestino ocupado es en general una amenaza para el orden mundial basado en normas, pero particularmente lo es para la paz, la seguridad y la estabilidad en Medio Oriente. La anexión significa el fin de cualquier posibilidad de una solución negociada. Es una responsabilidad internacional hacer responsable al nuevo gobierno israelí y exigir el pleno cumplimiento de sus obligaciones en virtud del derecho internacional y los acuerdos firmados”.

La estrategia de la AP parece ser más de lo mismo. Responsabilizar a la comunidad internacional y reiterar que la respuesta debe basarse en una solución de dos estados. ¿Qué significa, por lo tanto, la referencia de Shtayyeh a “poner fin a la solución de dos Estados”? ¿Cuál es la estrategia alternativa ahora?

En los últimos tres años se han producido cambios profundos en el conflicto palestino-israelí, debido principalmente a la total parcialidad de Washington a favor de Israel y a un presidente de los EE.UU. que ha colmado a Israel con regalos ilegales. Si bien ningún palestino acepta las acciones de Trump en relación con Jerusalén, o a los planes de anexión, es necesario volver a evaluar el proyecto nacional palestino.

El buen desempeño de la AP durante la pandemia de coronavirus ha sido ampliamente acogido por los palestinos. Esa misma energía, compromiso y determinación para hacer frente a una crisis sanitaria mundial debe aplicarse ahora en el frente político. ¿Van a sentarse los líderes palestinos de Ramallah y Gaza a reciclar las declaraciones sobre sus respectivas estrategias de paz cuando nadie les presta atención? ¿O pondrán en marcha un diálogo nacional que reúna a los palestinos de todo el mundo para reevaluar la situación y acordar una forma unida de avanzar?

Habiendo lidiado con la amenaza potencialmente existencial del coronavirus, los dirigentes palestinos deben cambiar de rumbo en la estrategia política como líderes de la liberación, o enfrentarse a una amenaza existencial muy real. En ese momento debe surgir un nuevo liderazgo del pueblo palestino altamente educado y firme, los 13 millones de ellos en todo el mundo. Esa sería la mejor y más efectiva respuesta al gobierno de Apartheid y de anexión, y a sus hipócritas partidarios.

Por: Kamel Hawwash

Fuente: Monitor de Oriente