Opinión | Antisionismo es distinto a Antisemitismo

El 30 de noviembre pasado, el Sr. Gabriel Zaliasnik, publicó en el diario La Tercera, un artículo, en el cual hablaba sobre la “bitácora antisemita de Jadue”, haciendo alusión, a que el actual alcalde de Recoleta, escondía dentro de su discurso, un marcado antisemitismo, enmascarándolo tras una alocución antisionista.

“El antisemitismo es la hostilidad hacia los judíos, basada en una combinación de prejuicios religiosos, raciales, culturales y étnicos”. Así comienza la columna mencionada, la que, en sus primeras líneas, se apropia del término semita, dándole un reduccionismo que solamente comprende a los judíos, y luego mezcla términos raciales, culturales, étnicos, etc.

Según la definición de la RAE, el termino Semita, tiene varias acepciones; “según la tradición bíblica, descendiente de Sem”, “dicho de una persona: que pertenece a alguno de los pueblos que integran la familia formada por los árabes, los hebreos y otros”.  

Como podemos observar, ninguna de las definiciones dadas por la RAE, entrega exclusividad al término semita, por tanto su columna comienza con un sesgo del lenguaje importante, y aunque sabemos que en la corta historia de Israel, han tratado de adueñarse no solo del territorio de la Palestina histórica, también se han apropiado del lenguaje, las tradiciones, la cocina, la artesanía, etc., intentando borrar cualquier vestigio del pueblo que habitaba esas tierras, antes de la invasión de 1948, lo cual no es más, que el fiel reflejo de un extenso proceso de colonización.

Luego, habla que el antisionismo, es negar la autodeterminación del pueblo judío, curiosa definición o interpretación, cuando debemos aclarar, que el sionismo es un movimiento político de carácter judío, que defiende la ocupación y la formación del estado de Israel en territorio Palestino. Este movimiento surge a fines del siglo 19, y el precursor fue Theodor Herzl, periodista y activista político de origen austrohúngaro.

Extraño es defender la autodeterminación de un pueblo (religioso en este caso), ocupando las tierras de otro pueblo, y negando la autodeterminación de los nativos de ese mismo territorio. Por lo demás, desconocía que el estar en contra de un determinado movimiento político, es estar en contra de todo un estado (ilegitimo en este caso) o su gente.

Posteriormente afirma que Jadue, ha expresado en varias oportunidades, que miembros de la comunidad judía son agentes extranjeros, o que alumnos del instituto hebreo reciben formación militar en Israel, y que luego de una rápida búsqueda en Google (muy serias y confiables sus fuentes) pudo reconstruir su perfil antisemita. Acá nuevamente creo que se equivoca, ya que me parece absolutamente condenable, que un chileno, independiente de su origen, deba tener formación militar en otro país, ¿se imagina ud. que alguien de origen Alemán, Boliviano, Peruano, o de cualquier otro país, deba ir a otro país a realizar el servicio militar?, ¿que sucedería en un hipotético caso de un conflicto militar entre ambas naciones?, ¿se puede considerar esa persona como un agente, o solo en el caso de ellos se debe realizar la excepción?.

A continuación, y como era de esperar, juega la carta que nunca falla, la del holocausto, en donde dice que Jadue, afirma que se lucraba con esto, y que era un “cheque en blanco canjeable permanentemente por impunidad”. En este caso, al señor Zaliasnik, le recomiendo el libro de Norman Finkelstein (sus padres fueron sobrevivientes del gueto de Varsovia), titulado la Industria del Holocausto, en el cual grafica en forma brillante, la explotación y el desvío de fondos obtenidos con este hecho histórico. Finalmente, podemos ver, como el autor de la columna, termina utilizando el holocausto, para lo mismo que criticó a Jadue, y que es monopolizar el sufrimiento, ya que el tema del holocausto, hoy por hoy, se ha convertido en un dogma, del cual no se puede opinar, sin ser crucificado por la opinión pública.

Finalmente, el ataque va por el lado de la ley antidiscriminación o ley Zamudio, en donde afirma que Jadue, se opuso vigorosamente a la inclusión del antisemitismo como una hipótesis de discriminación. Nuevamente apropiándose del término semita, y del monopolio del sufrimiento, ¿se imagina ud. que tuviésemos que incluir en una ley, a cada una de las colectividades que se sienten pasadas a llevar, por ser criticadas, o es que acaso la comunidad judía, debe contar con un estatus especial, por sobre el resto de las minorías que habitan en Chile?.

Considero que hoy en día, criticar las políticas del estado (ilegítimo) de Israel, no te transforma en antisemita, por el contrario, te transforma en una persona más humana, y con conciencia de la realidad. Yo instaría al Señor Zaliasnik, que se preocupe por las largas violaciones que ha realizado el estado de Israel a lo largo de los años a numerosas normas relativas a la protección de los derechos humanos, al derecho internacional; transgresiones que se pueden ejemplificar con el no acatamiento de resoluciones emanadas desde el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y que responden a normas reconocidas como parte del derecho internacional, como por ejemplo, la ilegalidad en la construcción del muro del apartheid, el no respetar el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, la sistemática negativa a la devolución de tierras confiscadas en forma ilegal, la invisibilización del tema de los refugiados, el fin de la construcción de asentamientos, y la ilegalidad tras la decisión de declarar a Jerusalén como capital del estado. Todo esto y más, son ejemplos del desprecio que Israel demuestra a la legalidad internacional, lo que además evidencia, la cobardía del sistema internacional, al no exigirle a Israel el fin de estas transgresiones.

Las opiniones vertidas en nuestro portal de noticias no representan necesariamente el pensamiento de la Comunidad Palestina de Chile.

Por: Fawzi Salam

Fuente: Comunidad Palestina de Chile