Opinión: 72 años de Nakba, las últimas tres décadas

Desde muy pequeño escuché de lo que ocurría en Palestina. A diferencia de las generaciones anteriores, mis primeros recuerdos sobre Palestina eran llenos de esperanza. Mi primer recuerdo político es una caravana de autos que se hizo por las calles de Santiago, mis padres me vistieron con traje típico árabe y me dieron una bandera palestina, luego una ceremonia en el Club Palestino. No tengo muy claro que se celebraba, por la fecha debe haber sido la firma de Oslo o la entrada de la OLP a Gaza.

El Estado Palestino era algo inminente, de hecho recuerdo claramente cuando muchas veces le preguntaba a mi papá “¿Cuándo vamos a ir a Palestina?”, su respuesta siempre era la misma: “cuando haya un Estado Palestino”. Esa expresión no era jugar con la ilusión de un niño, el Estado Palestino se veía a la vuelta de la esquina.

El año 1999 viajé con mi papá a Estados Unidos, todos los mapas que se vendían llevaban impreso Palestina, mi papá me los mostraba con emoción. También recuerdo los Juegos Olímpicos de Sidney, el desfile de las delegaciones en la ceremonia inaugural, que por la diferencia horaria era muy temprano en Chile, sin embargo, despertó toda mi casa cuando desfiló Palestina.

En fin crecí viendo a Palestina como un país semi normal; contaba con un Embajador, representación en las competencias internacionales, un presidente, en resumen, todo lo que un niño puede asimilar a un país, entendiendo que estaba por concretarse el Estado, o en el razonamiento de un niño, la normalidad.

El golpe de realidad vino con la Intifada del 2000, cuando empezaron las imágenes en la televisión, comenzaron manifestaciones en Chile por lo que sucedía, cuando en el obituario de un conocido periódico chileno, la Federación Palestina todos los fines de semana publicaba la lista de los mártires o cuando en los partidos de Palestino se hacía un minuto de silencio por los caídos.

Un hecho que me marcó, creo que, para toda la vida, fue cuando viendo el noticiero con mi papá, sección internacional, veo las imágenes del asesinato de Muhammad Al Durrah y su hijo. Miré a mi papá y estaba profundamente acongojado, yo tenía alrededor de 10 años. Ese hito fue un cambio muy profundo en mí, pero también en mi percepción sobre Palestina.

Los 90´, la etapa de la ilusión, donde veíamos un proto Estado ad portas de su soberanía, la realidad es que solo sirvió para aumentar la colonización, una inminencia de paz que nos desmovilizó, que por poco destruye nuestras estructuras, hecho que generó un daño que hasta hoy pagamos en la Diáspora.

Los 2000, golpe de realidad, la época donde costó, pero se rompió esa ilusión generada, con un costo bastante alto, donde nos dimos cuenta que el compromiso de la Comunidad Internacional no era tal.

Siempre ha existido una excusa y las normas de derecho internacional, como siempre desde 1948 solo aplican para algunos, los palestinos no estamos en esa lista. Además, década con una irracional lucha fratricida que hasta hoy nos distrae de nuestro real desafío.

Los jóvenes rompimos la ilusión de los 90´ y nos dimos de bruces con la histórica realidad de nuestro pueblo. Lo que sí diferencia esta década es el comienzo de la popularidad de nuestra “causa”, es la consolidación de la simpatía de las sociedades civiles con los legítimos derechos del Pueblo Palestino, la década donde Palestina dejó de ser un conflicto más en el mundo y pasó a ser una causa de Derechos Humanos.

La siguiente década, 2010, comienza con algo esperanzador, pero como ya es habitual, con muy poco efecto en la realidad: la ola de reconocimientos del Estado de Palestina, década de un status quo en materias de avance político, una década donde no existió ninguna conferencia de paz, no hubo un Madrid, Camp David, Taba o Annapolis, la lucha fratricida pasó a normalizarse, una década donde hechos noticiosos y la atención mundial con respecto a la región no fue sobre Palestina,  sino que de Siria, Libia, Yemen, Irak, que llenaban las páginas de los diarios. 

Fue la década que le puso la lápida a la ilusión generada en los 90´, la solución de los dos Estados. Las políticas que los gobiernos israelíes impulsaron durante esta década cavaron la tumba de la solución propuesta por el consenso internacional, fue la década donde el Derecho Internacional quedó solo para las cátedras universitarias, pero con nulo efecto práctico.

Los que fuimos niños en los 90´ y pensábamos que rápidamente veríamos una resolución justa a las legítimas reivindicaciones palestinas, despertamos de esa falsa ilusión. Nos enfrentamos a la más cruda de las realidades al ver lo que hoy ocurre en la tierra que mi abuelo, como tantos más, debió abandonar ese ya lejano 1948.

A pesar de ello hay una gran esperanza, esa misma generación, descrita por muchos expertos con poca tolerancia a la frustración, durante la década que termina ha demostrado, a lo menos sobre Palestina, que eso no aplica.

Vemos que a pesar de toda la adversidad esta generación, la de Diáspora en Sudamérica, ha reactivado el trabajo patriótico, en distintos países de la región, retomando un trabajo, que quizás por sentir que se estaba ad portas de ver un Estado Palestino o por la frustración ante los hechos, se había dejado de lado por nuestros antecesores, hoy vemos una juventud palestina reconectada con sus raíces, e incluso muchos casos de familias que no habían inculcado en sus hijos este sentimiento, jóvenes de esta generación por sus medios buscan su manera de involucrarse y aportar, hoy no solo con grandes proyectos sino ya con mucha realidad, la reactivación de históricas instituciones, pero también la generación de nuevas, el gran trabajo en las universidades, entre tantas otros.

Los jóvenes palestinos no olvidamos, sino que, todo lo contrario. La experiencia que hemos ganado en todos estos años nos hace entender la real magnitud de nuestra tarea: Palestina sigue siendo un examen reprobado por una cómplice comunidad internacional, y es en Palestina donde las perspectivas de un mundo basado en el estado de derecho será logrado o perdido.

Por: Diego Khamis Thomas, secretario general Club Palestino

Fuente: Comunidad Palestina