La granja de damascos atrapada en medio del “Acuerdo del Siglo” de Trump

En una pendiente rocosa junto a una rugiente autopista, Nader Abu Eid observa cómo una excavadora israelí devora partes de lo que solía ser la granja de damascos de su familia.

En los últimos dos decenios, las tierras de cultivo se han ido reduciendo gradualmente para dejar sitio a una autopista, que conecta Jerusalén Ocupado hacia los asentamientos ilegales en Cisjordania.

La granja de la familia Abu Eid está situada junto a Gush Etzion, un bloque de asentamientos ilegales que, según informes recientes, podría ser una de las primeras zonas anexionadas por Israel al comenzar a aplicar el plan denominado “Acuerdo del Siglo” de Donald Trump para Medio Oriente.

El presidente Trump ha aclamado su “plan de paz”, mientras que algunos líderes de los asentamientos ilegales israelíes afirman que las negociaciones sobre la soberanía israelí, que podrían seguir a la anexión son una oportunidad imperdible para los palestinos.

Pero al ser testigo de la destrucción parcial de sus tierras de cultivo cerca de la pequeña ciudad de Beit Jala, Nader Abu Eid dice que no está convencido.

“Ya hicieron la anexión”, dice el hombre de 81 años, mirando con tristeza lo que queda de sus damascos y olivos. “En 1994 Israel vino y abrió la carretera, y en 2003 construyeron un muro. Ahora dicen que necesitan 80 metros más”.

Nader Abu Eid, en sus tierras de cultivos destruidas por la Ocupación

Los asentamientos israelíes, que se construyen en tierras de Cisjordania reclamadas por los palestinos, son considerados como ilegales por el Derecho Internacional, aunque Israel se resista a aceptarlo.

El miércoles 1 de julio debía ser el momento en que el primer ministro Benjamín Netanyahu, iniciara el controvertido proceso de anexión, extendiendo la soberanía israelí a los asentamientos ilegales de la Ribera Occidental y del Valle del Jordán.

En cambio, la creciente amenaza de coronavirus en Israel y los informes de crecientes divisiones en el gobierno israelí y la administración de EE.UU. parecen haber puesto el plan en suspenso.

El lunes Benny Gantz, ministro de Defensa de Israel, dijo que “todo lo que no esté relacionado con la lucha contra el coronavirus puede esperar”, lo que fue ampliamente interpretado como un llamado a Netanyahu para retrasar la fecha de inicio del 1 de julio.

También hay dudas en Washington debido al desacuerdo sobre lo que debería lograr la anexión.

Se dice que el yerno de Trump, Jared Kushner, que supervisó la creación del plan estadounidense, considera que la anexión es, ante todo, un medio para que los palestinos vuelvan a la mesa de negociaciones.

Asentamiento ilegal en Territorios Palestinos Ocupados

Pero ese escenario ahora parece extremadamente improbable, ya que los líderes palestinos han rechazado el plan en su totalidad y aparentemente cortaron la comunicación con los funcionarios de EE.UU. en protesta.

Por el contrario, David Friedman, el embajador de EE.UU. en Israel que en el pasado ha ayudado a recaudar fondos para los asentamientos israelíes, se dice que considera la anexión como un fin en sí mismo.

Atrapado en medio de esta lucha diplomática está Nader Abu Eid, quien dice que cada vez que uno de sus árboles de damascos es derribado como resultado de la expansión de los asentamientos, siente que uno de sus propios hijos ha muerto.

Por su parte, los líderes palestinos han rechazado la anexión y el plan Trump más amplio porque les exigiría tomar concesiones impensables.

Además de la anexión de la Ribera Occidental, incluyen el abandono de la reivindicación palestina de Jerusalén Ocupado como su capital y el reconocimiento de Israel como Estado “judío”.

Los dirigentes palestinos también han descrito la anexión como el último “clavo en el ataúd” de los acuerdos de Oslo de 1993, que fueron considerados como una importante victoria por Yasser Arafat, el difunto dirigente palestino, pero que Netanyahu detesta.

“Algunos dicen que es una anexión parcial. Algunos dicen anexión total. No aceptaremos ningún tipo de anexión”, dijo Mohammad Shtayyeh, el primer ministro de la Autoridad Palestina.

Las naciones árabes, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, también han expresado su profunda preocupación por la anexión. Y en la vecina Jordania, el Rey Abdallah II ha dicho que Israel se arriesga a un “conflicto masivo” y ha amenazado con romper su tratado de paz de 1994.

Mientras tanto, la Unión Europea está considerando la posibilidad de imponer sanciones a Israel si la anexión sigue adelante, y Antonio Guterres, el Secretario General de las Naciones Unidas, ha dicho que “perjudicaría gravemente” las perspectivas de una solución de dos Estados.

En Gran Bretaña, Boris Johnson ha dicho que “se opone firmemente” a la medida ya que violaría el derecho internacional, pero hasta ahora no ha llegado a amenazar con sanciones.

En cuanto a los 450.000 colonos ilegales de Cisjordania, que se supone son los principales beneficiarios de la anexión, la opinión está dividida sobre si el plan Trump vale la pena.

Algunos dirigentes comunitarios creen que la oferta de un futuro Estado palestino es una concesión demasiado lejana, mientras que a otros les preocupa que puedan generarse conflictos, ya que vivirían en estrecha proximidad unos de otros.

Pero el alcalde de Efrat, el mayor asentamiento ilegal de Israel en la zona de Gush Etzion, dijo que apoyaba el plan Trump en una entrevista con el Telegraph.

“Es necesario actualizar el sistema jurídico que rige en esta región, y por eso se sugiere aplicar la ley israelí allí donde vive realmente el pueblo judío”, dijo Oded Revivi.

También advirtió a los palestinos que si se negaban a negociar el plan Trump, era probable que cualquier propuesta futura fuera mucho menos favorable.

“A menudo decimos que los palestinos nunca han perdido una oportunidad de perder una oportunidad”, dijo. “Básicamente han vetado todas las sugerencias que estaban sobre la mesa, incluso las que eran mucho más generosas que la que está ahora”.

Muchos colonos consideran que la anexión es algo que debería haberse hecho hace mucho tiempo, ya que consideran que toda Cisjordania es parte integrante de Israel, que “siempre ha sido y debe seguir siendo tierra judía”.

“Creo que tenemos derecho a estar aquí, pero también creo que Israel tiene que hacer todo lo posible para proteger los derechos civiles y los derechos humanos de los palestinos”, dice Assaf Rozenberg, cuya familia es propietaria de la bodega Gush Etzion en Cisjordania.

“Tenemos nuestros propios derechos sobre esta tierra, pero no quiero que eso lleve a que alguien más sufra”, añade.

En contraste con la granja en retroceso de Nader Abu Eid en Beit Jala, la bodega Gush Etzion está prosperando, en parte debido al apetito por el vino de los colonos en los Estados Unidos.

Rozenberg cree que el viñedo, que emplea a palestinos locales, es un símbolo de la coexistencia pacífica entre la población nativa e israelíes. Como ejemplo de esto, señala un monumento en memoria de un trabajador palestino que falleció en 2019.

Se dice que a algunas altas figuras militares israelíes les preocupa que la anexión desencadene una nueva ola de violencia en la Ribera Occidental.

Mientras que, Hamas busca un mayor apoyo político en la Ribera Occidental, ha dicho que seguir adelante con la anexión sería una “declaración de guerra”.

Pero Rozenberg dice que él y su familia no van a ninguna parte.

“Esto no es el Valle del Loira”, dice el vinicultor. “Sabemos que hay un precio, y lo pagaremos si es bueno para la generación.”

Fuente: Telegraph

Traducción y Edición: Comunidad Palestina de Chile