Israelíes deciden en las urnas el destino de Netanyahu, juzgado por corrupción

Israel celebra sus cuartas elecciones en menos de dos años, con los votantes divididos ante la pregunta que ha sumido al país en una profunda crisis política: el primer ministro Benjamín Netanyahu, juzgado por corrupción ¿debería quedarse o irse?

“Espero que sean las últimas elecciones”, dijo Netanyahu tras votar en Jerusalén Ocupado, confiando en que el país pueda salir del bloqueo político.

¿A favor o en contra de “Bibi”?, como se le llama a Netanyahu en Israel. Esta sigue siendo la gran pregunta de esta eterna telenovela política. Pero, en este cuarto episodio, los actores han cambiado.

El general Benny Gantz, rival de Netanyahu en las tres elecciones anteriores muy reñidas, perdió popularidad tras alcanzar un pacto la pasada primavera con su antiguo enemigo para formar un gobierno de “urgencia” frente a la crisis de sanitaria.

En esta ocasión, los principales rivales de Netanyahu en los comicios son el centrista Yair Lapid, Gideon Saar, exmiembro de la formación de Netanyahu, y el líder de la derecha radical Naftali Bennett, seguidos de una decena de partidos que, según el sistema proporcional israelí, tienen que recabar al menos un 3,25% de los votos para entrar en el parlamento.

“Es el momento de la verdad”, dijo Lapid, tras depositar su voto en Tel Aviv. “Aquí hay solo dos opciones: bien Yesh Atid (su partido) gana fuerza, bien tendremos un gobierno tenebroso, racista y homófobo”, agregó.

Los últimos sondeos colocan en cabeza al Likud (extrema derecha) de Netanyahu con aproximadamente 30 escaños de 120, seguido de Yesh Atid, con unos 20. Los partidos de Saar y Bennett obtendrían 10 cada uno.

Para alcanzar la mayoría necesaria de 61 diputados para formar gobierno, Netanyahu espera aliarse con la derecha religiosa pero también, por primera vez, con la extrema derecha. Yair Lapid cuenta con un acuerdo con partidos de izquierda y del centro pero también con una parte de la derecha decepcionada por el primer ministro.

En las últimas tres elecciones, el líder del partido nacionalista laico Israel Beitenu, Avigdor Lieberman, se negó a decir si se uniría a una coalición pro o anti-Netanyahu y esta vez es Naftali Bennett quien parece tener el poder de hacer inclinar la balanza hacia un lado u otro.

Su apoyo podría permitir que un bando alcance el ansiado listón de los 61 diputados. A día de hoy Bennett sigue sin revelar sus intenciones, mostrándose crítico con la gestión de Netanyahu y al mismo tiempo próximo a su ideología.

El domingo firmó una declaración en la que asegura que no formará parte de un gobierno de Lapid, pero sin decir si se unirá a uno con Netanyahu.

Fuente: El Comercio