Editorial | Muerte de Saeb Erakat: Una pérdida para todos aquellos que desean la paz

La muerte de Saeb Erekat, secretario general de la OLP y veterano de todas las negociaciones entre Israel y los palestinos, quien murió esta semana tras contraer Covid 19, fue una pérdida para su pueblo y su familia, así como para todos aquellos que quieren la paz y la reconciliación entre los dos pueblos.

Político, nativo de Jerusalén, Erekat fue un líder en el uso de la opción diplomática como medio para lograr la solución de dos estados – primero como vicepresidente de la delegación palestina en la Conferencia de Madrid de 1991, hasta las negociaciones con Israel mediadas por el Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry.

Durante todo ese período, bajo el régimen del presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, y después en el gobierno de Mahmoud Abbas, Erekat se adhirió a la solución del conflicto por medios pacíficos. Siempre preservó su contacto con la sociedad israelí y actuó como embajador de buena voluntad.

Erekat fue uno de los partidarios de la Iniciativa de Paz Árabe desde marzo de 2002, que se basaba en el establecimiento de un Estado palestino sobre la base de las líneas de 1967 y una solución acordada al problema de los refugiados. No ocultó su decepción por el hecho de que la ocupación israelí estaba profundizando sus raíces y que las negociaciones para ponerle fin estaban estancadas durante muchos años. Su muerte ha diluido el ya debilitado “campo de Oslo” palestino – muchos de cuyos arquitectos, encabezados por Ahmed Qurei, Nabil Shaath, Yasser Abed Rabbo y Salam Fayyad – participaron en el proceso de paz, fueron dañados y desaparecieron.

Abbas, que la semana próxima celebrará su 85º cumpleaños, no ha cultivado un heredero experimentado con un enfoque pragmático, como en el ejemplo de Erekat, a quien se le encomendará la tarea de rehabilitar la confianza del público palestino en una solución diplomática.

Erekat, como el resto de sus colegas del campo de la paz palestino e israelí, vio cómo el proceso de paz era pisoteado en los últimos años de su vida bajo las botas del presidente de EE.UU. Donald Trump, al grito de alegría de los oponentes al compromiso en ambas naciones.

En las palabras de despedida que envió a su socia en las negociaciones, la ex Ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni, Erekat expresó su pesar por no haber podido completar la tarea para la que había nacido.

La frustración de esta misión conjunta, que promueve la solución de dos Estados y una paz regional sostenible, fue una oportunidad perdida que la sociedad israelí no puede permitirse.

Erekat no vio la derrota de Donald Trump, que fue el presidente más hostil que jamás haya existido hacia el pueblo palestino. Todo lo que queda es esperar que la administración de Joe Biden-Kamala Harris, cuando entre en la Casa Blanca en enero, retome el diálogo israelí-palestino y abra un canal diplomático serio y equilibrado.

Fuente: Haaretz Israel

Edición: Comunidad Palestina de Chile