Crítica: A 72 años de la Nakba: “Palestina, por ejemplo” de Lina Meruane, pelear con la mente

Las sociedades tienen diferentes actos para conmemorar su historia. Entre los más frecuentes hallamos el día nacional, los natalicios de personas ilustres y las victorias bélicas, entre muchos otros. Tales eventos crean virtudes y arman una ética como legado y ejemplo para una sociedad. Sin embargo, también encontramos conmemoraciones de legados antiéticos, el libro Palestina, por ejemplo es justamente eso: un recordatorio del terrible corolario de la Nakba.

Lina Meruane, escritora chilena de origen palestino y docente en la New York University, crea un formato entendible como un ensayo breve o un poema largo -quien lo lea lo clasificará- ya que escribe párrafos verticales a veces intercalados y a veces en itálica, expresando en correcta lírica una clara prosa. Esto último es muy funcional a lo esencial de su texto, que es un discurso reivindicatorio, es decir, una diatriba.

La escritora británica Virginia Woolf –la Woolf como se le nombra en el libro– es citada constantemente para comparar acciones y contextos. De ella se cita su afirmación al escribir estoy haciendo algo mientras estaba escribiendo contra el nacionalsocialismo en la bombardeada ciudad de Londres del año 1940. Tal cita da valor a la acción de escribir contra el totalitarismo, por lo cual, el arte de las palabras escritas sería resistencia para preservar la libertad de pensamiento y finalmente una buena cultura. En cuanto al contexto de la misma, esta caracteriza la analogía que hace la autora: si los judíos –como lo era el esposo de la Woolf– fueron perseguidos por el nacionalsocialismo, hoy, la población palestina, es perseguida por el sionismo desde el día mismo de la Nakba.

¿Puede un día ser imperecedero? Leyendo a Lina Meruane parece que sí. Sucede que tras la Segunda Guerra Mundial los replanteamientos políticos proponían el fin del colonialismo y el respeto a la libre determinación, acabando la asimetría entre colonizadores y colonizados. A medida que se avanza en las páginas del libro, aparece el genocidio africano y el armenio, sumado el holocausto judío, hechos históricos que debieron crear una sociedad internacional con principios mínimos. Sin embargo, Palestina es una excepcionalidad de 72 años, dado que el 15 de mayo de 1948 –día de la Nakba– sigue vigente por la “expropiación definitiva” del territorio palestino y por la “sistemática expulsión” de la población palestina.

El compromiso de la autora al escribir, lo ve también en el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones –el conocido BDS–; en la presión internacional de algunos; en lo que deberían hacer profesores, periodistas y pensadores; y en lo que debería ser el rechazo a la retórica pacifista, que solo ha mantenido la actual realidad desfavorable para Palestina.

Finalmente, otra cita a la Woolf que aparece en el libro es “nosotras podemos pelear con la mente” dado que las mujeres británicas no estaban combatiendo con armas en la guerra, pero sí tenían otras instancias, otras herramientas para hacer algo, dando un lugar a la mujer en la guerra. Entonces, la Meruane genera ese aporte con su diatriba ante la ocupación militar del Estado de Israel, entregando un texto muy profundo y de pocas palabras a la resistencia, cuyo objeto es la pervivencia de Palestina como población y territorio.

Por: Pablo Rivas

Fuente: El Desconcierto