Parlamento Palestino lleva más de 10 años sin uso

Puertas quebradas, mobiliario polvoriento y más de 12 años sin leer el correo, es la escena que se aprecia en el Parlamento Palestino ubicado en Ramala, a la espera nuevas elecciones para volver a funcionar.

El Consejo Legislativo Palestino (CLP) se reunió por última vez hace una década, ocasión en la que estuvieron presentes las dos fuerzas políticas más importantes: Al Fatah y Hamas.

Aunque se celebrarían nuevas elecciones, las primeras desde 2006, el edificio ubicado en Ramala, Cisjordania Ocupada, parece un fantasma.

A mitad de la mañana, en el estacionamiento, construido para albergar centenares de vehículos, solo hay aparcados unas decenas.

La puerta principal del hemiciclo está cerrada y vigilada por un policía armado. Para acceder al edificio por la puerta trasera, hay que atravesar una puerta parcialmente quebrada.

Al interior del hemiciclo, el polvo se acumula en las filas de asientos alrededor de la tribuna.

En las oficinas parlamentarias adyacentes, el cartero sigue depositando el correo en los buzones de los diputados, pero en algunos casos, las cartas se amontonan ya que nadie las ha recogido en años.

De manos cruzadas

Inaugurado en marzo de 2004, en plena Intifada y en ausencia de Yasser Arafat, confinado en su cuartel general cercado por el ejército de ocupación israelí, el edificio solo ha visto una sola elección general, en 2006, que se saldó con la inesperada victoria de Hamas.

El Parlamento fue cerrado en 2007. La mayoría de los políticos dejaron de acudir, pero no de cobrar sus salarios -unos 3.000 dólares (unos 2.700 euros) mensuales-, que siguen recibiéndolo puntualmente.

Los cerca de 120 funcionarios también cobran sus salarios también por no hacer prácticamente nada, explica Rasha Kawas, un empleado del Consejo Legislativo.

El Parlamento mantiene cierto número de funcionarios oficiales incluido el de enlace con otros parlamentos.

A veces se celebran reuniones parlamentarias y recibe visitas de estudiantes.

“Desde la suspensión de los trabajos en el Consejo Legislativo en 2007, hemos trabajado en comisiones, pero a un ritmo diferente”, afirma Ahmed Abu Dayeh, encargado de organizar comisiones parlamentarias.

Pero la mayor parte del tiempo, no hay ninguna actividad, confirma un funcionario. Las horas de trabajo oficiales son entre 8H00 y 15H00, aunque hay  “flexibilidad”, asegura.

¿Qué hacen todo el día? “Cuando hay actividades estamos encantados”, dice Rasha Kawas. “Uno tiene la impresión de trabajar”.

Resucitar

Desde la última asamblea, el presidente Mahmud Abbas, de 84 años, ha gobernado por decreto, promulgando leyes que no tienen ningún efecto en la Franja de Gaza, controlada por Hamas.

“Hay lagunas en el sistema político legislativo desde 2006 (…) que permiten al ejecutivo controlar plenamente los dosiers legislativos e incluso judiciales”, explica Arif Jaffal, director del Observatorio de la Democracia y las Elecciones del mundo árabe Al Marsad.

A finales de 2018, Mahmud Abbas se comprometió a disolver el Parlamento para convocar nuevas elecciones.

Pero la división política entre la Cisjordania de Fatah y la Franja de Gaza de Hamas, así como las complicaciones del estatuto de Jerusalén Ocupada han contribuido a dilatar el proyecto.

Hamas pide a Abbas que fije por decreto la fecha de los comicios, muchas veces aplazada, pero el presidente palestino exige garantías de Israel, para que los palestinos de Jerusalén Ocupada puedan votar.

Para Ammar Dweik, director de la Comisión Palestina Independiente de Derechos Humanos, estas nuevas elecciones podrían abrir la puerta a la “reunificación” del sistema político palestino. Pero siguen siendo, asegura, un desafío dada la “fragilidad” de la escena política palestina.

En el Parlamento, el personal espera un cambio para recuperar su razón de ser.

Y Ahmed Abu Dayeh quiere creer en esta promesa. “Vemos una voluntad política más fuerte que nunca de organizar elecciones y devolver la vida al Consejo Legislativo”.

Fuente: Infobae