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Opinión: Las impresiones de Palestina "estuvieron marcadas por la ocupación"

14 00:00:00/03/2018

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Mis primeras Impresiones desde Palestina (Ver link), fueron una suma de experiencias marcadas por la Ocupación del Estado de Israel, es decir, la presencia de éste en territorio palestino por medio de la fuerza. Lo anterior genera -con toda lógica y obviedad- una sensación negativa. Si a esto se suman noticias preocupantes, como el arresto y encarcelamiento de la joven Ahd Al Tamimi, la sensación negativa -nuevamente con toda lógica y obviedad- aumenta. Sin embargo, en estas Nuevas Impresiones desde Palestina, quiero destacar aspectos gratificantes de mi estadía acá, aspectos que han sido una real experiencia de aprendizaje, aspectos que demuestran que la sensación negativa es solo una parte y que existen otras que deben ser visibilizadas.

Mi estadía en Belén me ha permitido experimentar la vida palestina, la cual tiene varias características positivas, como la riqueza patrimonial de las religiones, el torrente cultural e histórico de lo árabe y la solemne belleza de sus paisajes.



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Como un lugar de interés religioso, no solo para creyentes, si no también para quienes tengan inquietudes intelectuales sobre la tradición cristiana y musulmana, Palestina es un gran lugar para recorrer. En Belén, por ejemplo, está la Iglesia de la Natividad, que localiza el lugar donde, según la tradición cristiana, nació Jesús, el Cristo Mesías. También se encuentra la Gruta de la Leche, que sitúa el lugar donde la Sagrada Familia se refugió para la matanza de los Santos Inocentes.



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La religión musulmana tiene su mayor representación con la Mezquita de Omar, la más antigua de la ciudad y donde el mismo Omar, el segundo de los Califas Ortodoxos tras Abu Bakr, oró de manera presencial. De igual manera, existe una gran cantidad de mezquitas en la ciudad, de las cuales se puede escuchar el apaciguado y tranquilizador llamado a orar cinco veces al día, y de noche, apreciar su verde luminosidad.



Foto: Mezquita de Omar, Belén.
En cuanto a su nación, Palestina tiene una data muy antigua, lo que se ejemplifica con las muestras del Museo Baituna Al Talhami, el Museo de Bethlehem y el Centro del Patrimonio Palestino. En estas exhibiciones, se pueden ver las variadas vestimentas locales, ya que cada región tiene su propio traje; la importancia de la comida, la cocina y el comedor, asunto que se mantiene hasta el día de hoy; vestigios de la presencia del Imperio Romano, en antiguos muros y acueductos; y fotografías de paisajes y familias durante el Imperio Otomano y del Mandato Británico.



Foto: Comedor tradicional palestino, Museo Baituna Al Talhami.
Otra de las formas de conocer la cultura de ésta nación, ha sido por medio del Cine Palestino. He tenido la oportunidad de ver, gracias al Club de Cine de la Universidad Dar Al-Kalima, las películas "Writing on Snow" y "I saw you", ambientadas en la Gaza contemporánea y en un Campamento de Refugiados en 1967 respectivamente, las que juntan eventos históricos con la intimidad humana de una manera bien lograda.



Foto: Sala de cine de la Universidad Dar Al-Kalima.
Volunteer Palestine, ONG que gestiona mi estadía acá, ha organizado visitas a distintos lugares de interés histórico y recreacional. En aquellas salidas, he podido compartir con voluntarios palestinos y extranjeros en las playas del Mar Muerto, conocido por su gran salinidad y abundante barro medicinal; conocí el Monasterio de Mar Saba, ubicado a orillas de una quebrada del Valle del Cidrón, cuya data de creación es del Siglo V; visité Hebrón, ciudad cuya parte antigua tiene un mercado restaurado hecho completamente de piedra, que cuenta además con la Mezquita de Abraham, donde está enterrado éste Profeta junto con Isaac, Jacob y las esposas de ellos tres; y caminamos por Battir, valle cercano a Beit Jala con parajes amplios, extensos y donde es común toparse con cuevas que alguna vez fueron casas.



Foto: Monasterio de Mar Saba.
De igual forma, es normal encontrarse con viajeros de otras partes del mundo que están recorriendo Tierra Santa. Es así que he compartido con compañeros de viajes para ir al Museo de Yasser Arafat en Ramala, a la Ciudad Antigua Jerusalén y al Monte de los Olivos.



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Estar en Palestina, ya sea por viaje o cualquier otro motivo, es ver de manera presencial el persistir en vivir a pesar de la Ocupación, en un palabra: resistir. Es qué acaso ¿Podría ser todo negativo un territorio donde la comida es de un nivel tan superior? No, creo que nunca. Comer como palestino, es estar en un constante banquete entre el desayuno, el almuerzo y la cena. La Ocupación es amarga y agresiva, pero ésta no debe inhibir un viaje a Palestina, ni debe paralizar la decisión de estar acá. Quién se reste de venir, perderá la oportunidad de estar con la "guatita llena, corazón contento" como dice el chilenismo.




Foto: Maqluba, tradicional plato palestino, preparado por Qasem, Padre de la familia con la que estoy viviendo.

Por: Pablo Rivas Pardo

Ver Conoce la experiencia de un chileno siendo voluntario en Palestina