OK

Actualidad / Opiniones

La nueva "lista negra" del BDS confirma la desesperación de Israel

12 00:00:00/01/2018


La nueva lista de Israel que prohíbe ingresar a Palestina a miembros de organizaciones de derechos humanos y campañas de solidaridad que promuevan el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), es otro boomerang en sus cada vez más desesperados intentos de frenar al grupo.

Esta lista aísla aún más al régimen de apartheid de Israel, no a los palestinos.

Régimen de apartheid

El telón de acero que Israel se impuso a sí mismo para defender su régimen de apartheid es lo que impulsa el movimiento BDS, no lo que lo detiene. Las fronteras cerradas no son nada nuevo. La mayoría de los palestinos buscan su derecho a regresar a sus hogares y tierras, negado desde 1948 cuando, durante la Nakba, Israel se estableció en la zona expulsando a los palestinos, los pueblos indígenas de la tierra, y destruyendo sus aldeas.

La denegación por parte de Israel del derecho internacionalmente reconocido de los refugiados a regresar a sus hogares, es una de las razones clave que llevaron a emitir el llamado para el BDS y la demanda para la implementación de este derecho es integral.

Los perfiles raciales contra los árabes, y las personas de color en general, al emitir visados o incluso cuando quieren abordar aviones a Tel Aviv, han sido un lugar común desde que tengo memoria. Esto se ve agravado por políticas cada vez más dramáticas de expulsión de personas no blancas, incluso si no son palestinos.

No es casual que el mismo día en que Israel publicó su lista de organizaciones prohibidas, emitió un decreto para expulsar a más de 40.000 inmigrantes africanos que, según funcionarios israelíes, amenazan el "carácter judío y democrático" del Estado de Israel.

En los últimos seis años, sólo se ha otorgado la condición de refugiado a cuatro solicitantes de asilo.

Lo nuevo no es que este Estado de apartheid prohíba el ingreso de personas, sino que ahora ha emitido oficialmente reglas que definen no sólo el grupo etno-religioso al que uno debe pertenecer, sino la ideología que uno debe mantener para poder acceder al territorio controlado por Israel.

Por primera vez, la prohibición de ingresar se dirige a organizaciones que son principalmente europeas y norteamericanas, incluidas organizaciones cristianas y judías. Incluso una "organización Quaker", que recibió el Premio Nobel de la Paz por rescatar refugiados de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, entró en la lista.

Al prohibir algunas de las organizaciones de derechos humanos con más principios, que luchan por la implementación del derecho internacional, Israel muestra al mundocada vez más claramente su carácter excluyente, supremacista y antidemocrático.

Esto enfrenta al Estado sionista contra un número creciente de gobiernos europeos que han reconocido explícitamente el derecho de sus ciudadanos a promover el movimiento BDS.

Una insignia de honor

La política para prohibir a los activistas de la solidaridad, ya sea que hagan campaña para BDS, ya ha estado en vigencia por años. En marzo del año pasado, el Knesset israelí aprobó una ley que niega la entrada a "ciudadanos extranjeros que piden boicots económicos, culturales o académicos de Israel o de los asentamientos".

Conozco a muchos destacados activistas a los que se les prohibió ingresar a Palestina, algunos desde la Primera Intifada. No conozco a ninguno de ellos que hubiera sido silenciado, intimidado o que hubiera detenido el activismo debido a esto.

Por el contrario, cuando Rebecca Vilkomerson, la directora de Voz judía para la Paz, cuyo liderazgo ahora está oficialmente prohibido de ingresar a Israel, escribe sobre su sentimiento personal de "dolor por su primera exclusión de un lugar al que estoy sujeta por lazos profundos", ella también habla sobre su profunda comprensión de lo que significa que seis millones de palestinos sean excluidos de su patria durante 70 años.

Debido a las políticas racistas y de exclusión de Israel y Trump, es posible que nunca nos encontremos, pero estoy seguro de que ahora estamos más cerca que nunca. Esto va para todos los demás activistas a quienes se les niega la entrada a nuestra patria.

Las primeras reacciones de las organizaciones enumeradas son, por lo tanto, sorprendentemente unánimes. Llevan la prohibición como una insignia de honor y reiteran su determinación a continuar y fortalecer sus campañas de BDS.

Ocultando los crímenes de Israel

Además, es probable que en términos concretos las nuevas regulaciones sean más un intento fallido de intimidación que verdaderamente efectivo. Según los funcionarios, aquellos "que no son conocidos por el ministerio de fuentes públicas, no necesariamente serán detenidos". Si bien esto es una perogrullada, también muestra que Israel no tiene forma de excluir a algunos de los activistas más destacados.

El movimiento BDS está construido por un número cada vez mayor de personas de conciencia en todo el mundo que se movilizan por la justicia, la libertad y la igualdad en Palestina.

Por mucho que Israel quiera gastar en espiar ilegalmente a ciudadanos extranjeros, amenazar a los activistas con "eliminación civil selectiva" o advertirles que "habrá un precio", somos demasiados en el movimiento BDS dentro y fuera de Palestina, para ser detenidos.

Si el objetivo de la regulación es ocultar los crímenes de Israel, incluso esto difícilmente se logrará. No hay forma de que incluso las medidas más represivas del apartheid israelí puedan evitar que la verdad pase al mundo.

Ningún asedio brutal, ni muros de cemento de ocho metros de altura ni denegaciones de entrada pueden detener las noticias, las imágenes y los testimonios de las atrocidades israelíes y las violaciones de los derechos humanos, y de la lucha y la firmeza palestinas.

La gente continuará hablando claro. El movimiento BDS continuará creciendo, precisamente porque la prohibición muestra que el BDS está funcionando.

Una chispa de esperanza

Dicen que "primero te ignoran, luego se ríen de ti, luego pelean contigo, luego ganas". De hecho, a pesar de que la situación sobre el terreno en Palestina se está volviendo cada día más insoportable, bien podemos haber pasado el punto de inflexión.

BDS nos trae la muy necesaria chispa de esperanza para continuar nuestra lucha, y se ha convertido en una poderosa herramienta de personas de todo el mundo para unir fuerzas y ejercer presión colectiva sobre un régimen de apartheid que se considera superior a la ley y la crítica.

Sin embargo, hay razones urgentes para actuar más allá del sufrimiento humano que la prohibición causa a los activistas. Es una política que sigue de cerca el guión del apartheid: Israel prohíbe a los defensores de los derechos humanos hoy en día tal como lo hizo Sudáfrica en su momento.

Esta prohibición es parte de la "guerra contra el BDS" por parte de Israel, con todas sus prácticas ilegales de vigilancia, intimidación y violación del derecho a la libertad de expresión y movimiento. Es otra forma en que la represión israelí se globaliza.

El Estado sionista desde hace mucho tiempo ha ofrecido su experiencia de represión, ya sea en forma de entrenamientos o en el suministro de equipo militar, a gobiernos de todo el mundo con efectos desastrosos, especialmente para las personas más oprimidas. Ahora está proyectando directamente sus políticas antidemocráticas en todo el mundo, dirigidas a los defensores internacionales de los derechos humanos.

Es hora de que personas de todo el mundo fortalezcan el movimiento BDS y exijan que sus gobiernos condenen las violaciones flagrantes, planificadas y sistemáticas de los derechos humanos por parte de Israel contra el pueblo palestino y sus propios ciudadanos, y presionen para responsabilizar a Israel por las violaciones de los derechos humanos, los derechos de sus ciudadanos y los derechos humanos palestinos.

Para comenzar este 2018, el año que marca los 70 años de Nakba en curso, Israel ha recordado a personas y activistas de todo el mundo sobre los temas centrales en juego.

Unámonos para romper los muros físicos y legales de Israel que apuntan a detener nuestra búsqueda común de libertad y dediquemos 2018 al BDS y a la lucha por el retorno. En una Palestina libre y en un mundo sin muros, podremos reunirnos en justicia e igualdad.

Autor: Jamal Juma, es el coordinador de Land Defense Coalition, una red de movimientos palestinos.
Fuente: middleeasteye.net
Traducido por Federación Palestina de Chile