Opinión: El plan que borra las ilusiones palestinas

Como un monumento a esperanzas frustradas, un edificio inconcluso del Parlamento palestino se erige, abandonado, sobre una cresta en Abu Dis, un modesto suburbio cisjordano de Jerusalén que la Administración Trump ha propuesto como la capital de un futuro Estado palestino.

Símbolo de las posibilidades de la soberanía cuando fue iniciado a mediados de los años 90, se suponía que el Parlamento tendría una línea de visión ininterrumpida a los domos relucientes del recinto de la venerada Mezquita Al Aqsa en la Ciudad Vieja de Jerusalén, a 4 kilómetros de distancia en línea recta.

Hoy tiene a su espalda un enorme muro de concreto coronado con alambre de cuchillas, una sección del muro de apartheid israelí que se erigió en el 2005, aislando a Abu Dis de Jerusalén y sus sitios sagrados.

Tras el anuncio del plan de Trump para resolver el conflicto israelí-palestino, que favorecía fuertemente a Israel y hacía caso omiso de la mayoría de los reclamos palestinos, había poca sensación de una majestuosidad incipiente o del control palestino en Abu Dis.

Los palestinos han rechazado el plan.

Los palestinos tienen mucho tiempo de aspirar a un Estado independiente con Jerusalén Este como su capital, pero la propuesta elimina la idea de mucho tiempo de que los dos lados negociarían el futuro de Jerusalén.

En lugar de eso, otorga todas las partes deseables de la ciudad a Israel y propone un grupo de áreas recónditas y lejanas como lo más cercano a una capital en Jerusalén que tendrían los palestinos.

Les ofrece el minúsculo y hacinado Abu Dis, junto con barrios técnicamente en Jerusalén Este, pero al otro lado de la barrera de seguridad.

Uno de los vecindarios, el campamento de refugiados Shuafat, es una barriada plagada de pandillas donde la policía palestina no tiene jurisdicción y la policía israelí teme poner pie.

Otro, Kufr Aqab, se volvió un área de construcción insegura cuando las políticas israelíes y los exorbitantes precios de vivienda obligaron a los árabes de clase media a buscar hogares más allá de la barrera de seguridad, pero aún dentro del municipio de Jerusalén.

Y luego está Abu Dis, la sede llena de colinas de la Universidad AlQuds, que abrió en los años 80 cuando la aldea estaba a sólo 10 minutos en auto de la Puerta de Damasco, un portal que lleva a la Ciudad Vieja de Jerusalén. La mayor parte de Abu Dis nunca estuvo dentro de los limites urbanos de Jerusalén.

“¿Cómo puede esto ser una capital?”, preguntó incrédulo Ahmed Bader, de 25 años. Había venido en un camión pequeño a recoger basura de detrás del edificio del Parlamento. Unos niños montaban a pelo a un caballo en un callejón adyacente.

“Jerusalén tiene la mezquita Aqsa, las iglesias, los negocios, lugares para trabajar”, continuó. “¿Qué tenemos aquí, en nuestro pequeño pueblo?”.
Cuando los palestinos dicen que quieren Jerusalén como su capital, no se refieren a Abu Dis, Shuafat o Kufr Aqab.

“Jerusalén es la vieja ciudad amurallada. El resto no es Jerusalén”, dijo Nazmi Jubeh, historiador que dirige el Museo de la Universidad de Birzeit en Cisjordania. “A lo que nos referimos con Jerusalén —y a lo que creo que todos alrededor del mundo se refieren— son los sitios sagrados”.

Los estadounidenses determinaron que Israel debería conservar la soberanía sobre todas las partes de Jerusalén, incluyendo los antiguos sitios sagrados que están dentro de la barrera de seguridad construida a inicios de la década del 2000 tras unos bombazos suicidas palestinos.

Al menos 120 mil palestinos viven más allá de la barrera, pero aún dentro de los límites urbanos de Jerusalén para poder quedarse con sus tarjetas de residencia de Jerusalén, que les permiten trabajar y viajar dentro de Israel. Bajo el plan estadounidense, vivirían en Palestina.

La capital palestina estaría dividida por comunidades israelíes y arterias grandes. El plan de Trump promete caminos, túneles o puentes.

“Si conoces estas áreas, sabes que simplemente están riéndose de ti y tu aspiración nacional”.

Por: Isabel Kershner y David Halbfinger

Fuente: New York Times