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Israel cumple 17 años construyendo el Muro de la Vergüenza en Palestina

24/06/2019




Impunidad es la palabra que mejor describe la permanente construcción del Muro del Apartheid que Israel ha levantado en Palestina. El 23 de junio de 2002, Ariel Sharon aprobó su construcción en Cisjordania. Son más de 800 kilómetros de longitud y de 9 metros de altura.

Pese a que la Corte Internacional Justicia lo declaró ilegal y llamó a detener su construcción, Israel no solo no ha detenido la construcción, sino que ha continuado perpetuando la segregación, el racismo y la vergüenza internacional violando el derecho internacional.

Con la excusa de defenderse de los ataques y violencia de los palestinos, Sharon ordenó la construcción del muro en medio de la Segunda Intifada que se levantaba contra ocupación israelí.

Entonces, la mayoría de los israelíes apoyaron la construcción del muro -que se proyectaba en ese entonces de 723 kilómetros de largo- pero que se levantaba sobre territorio palestino. Es decir, al Este de la Línea Verde establecida en 1948, lo que en concreto ha significado la toma ilegal de facto por parte de Israel de más territorio palestino como consecuencia de la construcción del muro.

El muro ha traído costos económicos para los palestinos. Además, Israel construyó más de 66 puestos de control que los palestinos se ven obligados a cruzar, muchas veces, de forma diaria para ir a trabajar o estudiar. Israel otorga permiso para pasar por ellos y es habitual que no otorgue la autorización.

En 2003, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución exigiendo a Israel que interrumpiese la construcción del muro. Como Israel desoyó este llamado, el caso se remitió a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la Haya, que el 9 de julio de 2004 dictaminó que la construcción del muro israelí en Cisjordania era ilegal, ya que constituye un incumplimiento de las obligaciones contraídas por Israel en virtud del derecho internacional humanitario.

El máximo tribunal destacó, entonces, que las excepciones por motivos de seguridad previstas en el derecho internacional humanitario, no pueden invocarse para justificar medidas que benefician los asentamientos israelíes ilegales a expensas de la población palestina sometida a ocupación.

La CIJ concluyó que Israel debía detener la construcción del muro dentro de los territorios palestinos ocupados, derribar lo ya construido y reparar el daño causado.

Israel rechazó las recomendaciones de la CIJ y continuó adelante con la construcción del muro que, más de un 80%, está construido dentro del territorio palestino, separando a comunidades y familias palestinas entre sí, a los campesinos de sus tierras, y a los palestinos de sus lugares de trabajo, centros educativos y de salud, entre otros servicios esenciales.

El año pasado, Israel declaró que la CIJ era parcial en el conflicto y decidió retirarse, quebrando una vez más, los consensos en el derecho internacional.


El muro

Es una estructura de hormigón que incluye alambres de púas, zanjas, zonas de arena o tierra fina para detectar huellas, torres de vigilancia, caminos asfaltados a cada lado para permitir patrullar a los tanques, así como zonas adicionales de control y áreas restringidas.

Según el diseño de su trazado, el objetivo es rodear los más de 50 asentamientos israelíes donde viven un 80% de colonos, incluyendo extensas áreas de tierra alrededor de ellos, lo que permitiría crear una continuidad de los asentamientos con Israel y separar la zona del resto de Cisjordania.

Fuente: Télam

Edición Comunidad Palestina de Chile