OK

Actualidad / Noticias

Opinión: Palestino

01/03/2019


Un club y equipo de fútbol considerado chico, de bajo presupuesto y escasos espectadores en su estadio, está haciendo noticia consagratoria en la máxima cita del balompié sudamericano. Palestino se codeará desde el próximo miércoles con tradicionales exponentes del mejor fútbol de Brasil y Perú, y con el campeón vigente de la Copa Libertadores de América. Conozco demasiado bien la historia de este pequeño gigante. Fui parte de su generación fundadora, en 1949. Adolescentes, veíamos el dolor de nuestros padres, nacidos en Belén, al recibir noticias de familiares y compatriotas despojados de sus casas y tierras por simple imposición de un organismo internacional.

Carecíamos de todo prejuicio o discriminación respecto de los nuevos ocupantes: las colonias palestina e israelí se relacionaban en Chile con respetuosa y colaborativa armonía. Buscamos, por eso, una respuesta eminentemente pacífica a nuestra necesidad de hacer algo por la patria de nuestros ancestros. Y como la sabiduría no es monopolio de los ancianos, la encontramos en un triángulo virtuoso: información, cultura, deporte. Yo tenía 16 años y cursaba tercero medio. Eso, más la imborrable educación familiar, fue suficiente. En la Radio rescatamos los tesoros éticos, científicos y artísticos de la milenaria cultura arábiga.

Difundimos nuestros periódicos y escribimos en ellos: la información forma la mente y el corazón. Pero nuestro aporte más original y connatural fue el deporte; en especial el fútbol. Quien lo practica asiduamente sabe cuánto evoca, provoca y convoca. Como todo deporte, nace como forma de sublimación pacífica de energías y odiosidades bélicas. La mayor parte de las competiciones olímpicas se origina en situaciones y armas propias de la guerra. De hecho, las Olimpíadas griegas eran celebración de la gran fiesta de la paz.

De ahí la sorprendente similitud del deporte con el Derecho: ambas disciplinas permiten que el conflicto de muchos sea dirimido por unos pocos, en un clima de pacífica racionalidad, imparcialidad y asegurada igualdad de armas procesales. No nos equivocamos. En tres años, un grupo de quinceañeros logró encantar a los hombres maduros para que aportaran lo único que aquellos no tenían: influencia y dinero. Necesario, pero no suficiente para poner a Palestino en el fútbol profesional.

Fue la capacidad de soñar y la voluntad de plasmar los sueños en realidad, fue la invicta esperanza de luchadores pacíficos la que coronó a Palestino campeón de la recién inaugurada División de Ascenso; debutante en Primera el 1 de mayo de 1953; y espectacular campeón en 1955. En décadas de extrema amargura e indefensión nacional, el Estadio Municipal en La Cisterna permitió a los palestinos de Chile y del mundo ver flamear libremente su bandera. Lo destacan los relatores de fútbol: para el pueblo originario de Palestina, el equipo de Palestino es su segunda Selección Nacional. Y cada partido suyo prolonga la respiración de su alma inmortal.

Fuente: Diario Financiero
Autor: PADRE RAÚL HASBÚN