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Opinión | Podría haber un plan B para Palestina, pero la labor de la ONU es eliminar sus posibilidades

22/02/2019


Lo que dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, en sus comentarios al Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino afirmó la hipocresía inherente de las instituciones internacionales hacia Palestina y los palestinos. "Como he dicho reiteradamente", insistió, "no hay un plan B". Guterres podría haberse ahorrado el problema de todo su discurso y simplemente haber afirmado su conclusión, palabras que se han pronunciado en otras ocasiones desde que asumió el cargo del ex secretario general Ban Ki-Moon.

Dado que tanto el Comité como el propio Guterres están en concordancia con el compromiso de dos estados, que solo ha servido para alentar una colonización sionista más continua de Palestina, la declaración del secretario general solo puede interpretarse como su renovada insistencia en evitar que los palestinos alcancen sus derechos inalienables.

Este Comité de la ONU en particular se estableció en 1975 "para permitir que el pueblo palestino ejerza sus derechos inalienables con libre determinación sin interferencias externas". Sin embargo, respalda e impone intromisiones externas a los palestinos sin el menor signo de oposición por parte de los líderes palestinos.

Esto refleja el consentimiento de la Autoridad Palestina para mantener la cuestión de Palestina como un tema externo, hasta el punto de que la relevancia de los palestinos en la ONU se ha vuelto menos simbólica. Si la Autoridad Palestina no está dispuesta a desafiar a Guterres y a organismos de la ONU que insisten en priorizar la marginación palestina, está facilitando la transgresión de sus objetivos por parte del Comité.

Dado que la "interferencia externa" desempeñó un papel importante en el lanzamiento y la garantía de la colonización de Palestina, es lógico pensar que la ONU está facilitando la continuación del proceso. La organización internacional debe ser convocada por su violación de los derechos de los palestinos, porque en este momento no es la institución a la que deben recurrir las organizaciones de derechos humanos y la Autoridad Palestina. No hay duda de que la organización no merece un pedestal de impunidad, ni debe considerarse un punto de referencia para los derechos humanos.

Permitir que la ONU retenga su monopolio sobre los "derechos humanos universales" es una violación importante que resulta en privar de sus derechos a todas las personas oprimidas. Esto se debe en parte a la razón por la cual Guterres continuará insistiendo en que no hay un plan B, ya que sin escuchar las verdaderas voces de los palestinos, no se considerará ningún plan de ese tipo, aunque esa ruta podría existir solo si la comunidad internacional reconociera y aceptara el derecho de los palestinos a participar en la lucha anticolonial.

Sin embargo, la injerencia internacional, con el apoyo de Guterres y el Comité, ha decidido en contra de un posible plan B. Israel se ha convertido en sinónimo de expansión de asentamientos que, según el secretario general de la ONU, intensifica "la sensación de desconfianza y socava la solución de dos estados". Sin embargo, la comunidad internacional aún tiene que hacer la conexión entre Israel y el colonialismo, y luego hacer algo al respecto. El paradigma de los dos estados no eliminará el colonialismo, en realidad lo consiente, a pesar de la existencia del Cuarto Comité de la ONU, que se encarga de la descolonización.

Nada de lo que Guterres diga o haga contendrá jamás una mínima parte de posibilidades abiertas a los palestinos. Su discurso es predecible y justifica la violencia israelí a través de la reticencia de la ONU sobre responsabilizar a la entidad colonial por sus violaciones de las leyes y convenciones internacionales.

Cuando Guterres aprovecha otra oportunidad para reiterar que no hay un plan B, debería haber un esfuerzo colectivo para insistir en lo contrario. Sin repetir las políticas intrusivas aplicadas por la ONU, esto debería dejar espacio libre para que el pueblo palestino decida al respecto.

Por: Ramona Wadi

Fuente: Monitor de Oriente