OK

Actualidad / Noticias

Jesús nació en Palestina

21/12/2018



Si María y José llegaran hoy a Belén, tendrían que esperar junto al muro, una impresionante muralla de concreto, de diez metros de altura, coronada por alambre de púas. Los soldados israelíes armados con rifles de asalto examinan los documentos, registran el vehículo. Por lo que deberíamos actualizar el villancico "El camino que lleva a Belén".


Este año fue crucial para Palestina, por el reconocimiento unilateral de Jerusalén como capital de Israel por parte de Estados Unidos. Pero esta tierra no solo acoge el problema Palestino, sino que también acogió -en su momento- a Jesús en su venida como hombre: siendo Belén su cuna, Nazaret su casa y Jerusalén su cruz...

Iniciar pues, el recorrido de Jesús implica tornar nuestra mirada hacia aquel pueblecito donde Él nació, que irónicamente es ahora uno de los lugares más conflictivos sobre la faz de la Tierra, aunque no deja de ser uno de los más hermosos e históricos: por ser el más venerado durante la Navidad, el nombrado cada Diciembre, el encuentro de Dios con el mundo.

Así no llegaron María y José a Belén, pero así entra un turista ahora: hay que esperar junto al muro, una impresionante muralla de concreto, de diez metros de altura, coronada por alambre de púas. Los soldados israelíes armados con rifles de asalto examinan los documentos, registran el vehículo. Por lo que deberíamos actualizar el villancico "El camino que lleva a Belén".

A unos pocos residentes de Belén se les permite salir, y a estos que se les permite salir: es para ir a trabajar: están de pie dentro de una larga jaula de metal, como pasadizo para ganado, en espera de que se les registre, se les empuje, se les tomen sus huellas y se les pase por el detector de metales.

La ciudad de Belén está siendo comprimida en un cajón de 18 kilómetros cuadrados y rodeada por un muro de diez metros de altura.

Por eso ahora el paisaje urbano de Belén se halla más poblado por vigilancias y controles que por campanarios, por lo que quizá habría que actualizar aquel villancico de "Campanas de Belén".

Dentro del muro, a lo largo de los límites de Belén, hay tres campos de refugiados palestinos, bloques de apartamentos, construidos caóticamente, y a lo lejos, dominando los montes y las colinas de los alrededores, se encuentran las colonias israelíes que se expanden descontroladamente como plaga, quizá habría que actualizar también "los pastores a Belén".

La Iglesia de la Natividad está casi escondida. Esta misteriosa Iglesia parece más bien una fortaleza de piedra con paredes gruesas y hostiles y una fachada sin adornos. Quizá por eso ha sobrevivido 18 siglos: Belén no es un lugar de arquitectura delicada.

Estar en un cruce de caminos del mundo -la populosa intersección entre Europa, Asia y África- significa ser invadido sistemáticamente a lo largo de la historia. La Iglesia ha resistido conquistas persas, bizantinas, musulmanas, cruzadas católicas, los imperios otomano y británicos, y ahora por un Estado ocupante.

El carácter austero y sencillo de esta Iglesia contrasta con la exageración de las Navidades actuales: grandes arreglos lumínicos, ornamentaciones especiales, gigantescos y cada vez más originales árboles de Navidad y la decoración majestuosa de centros comerciales en una época dedicada al consumo. A diferencia de la celebración de Navidad entre júbilos, cánticos y campanas, nuestra preparación a través de regalos y decoraciones conlleva a veces a tanta fastuosidad y lujo que contrasta con la sencillez y humildad que caracterizó el evento que se conmemora.

La entrada a esta iglesia es un agujero minúsculo (porque así de humilde es lo que ocurrió adentro) ya bajo el Altar, al final de unas desgastadas gradas hay una pequeña cueva con olor a incienso y a cera derretida. Aquí, en el blanco de este sagrado lugar, rodeada de asentamientos judíos y campos de refugiados, encerrada tras un muro, aprisionada bajo el piso de una iglesia antigua, en un espacio recubierto de mármol, se ubica una estrella de plata... allí... allí nació Jesús.

El aire de esta gruta es fresco y a la vez cálido por su olor a historia. Los conflictos aquí son un microcosmos de los acontecimientos mundiales. Por lo tanto, lo que sucede aquí refleja lo que amenaza la paz mundial.

Acerca de la autora: La autora es colaboradora de la Prensa Gráfica

Fuente: Randa Hasfura Anastas, La Prensa Gráfica