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Distinción a mujeres chilenas de origen palestino está inspirado en Hanan Hroub, la mejor profesora del mundo

03/10/2018



Una mujer de gran valor y que ha inspirado la distinción a mujeres chilenas de origen palestino que actualmente destacan como servidoras públicas, es la profesora palestina que el año 2016 recibió el Global Teacher Prize.

El evento que realizará la Comunidad Palestina de Chile distinguirá a mujeres chilenas de origen palestino que actualmente destacan como servidoras públicas y realizan un valioso aporte al desarrollo del país, busca realzar los valores de Hanan Hroub, por ser ella quien reúne los valores que inspira realizar este reconocimiento chileno.

El evento es patrocinado por Bank of Palestine y contará con la asistencia de autoridades de gobierno, parlamentarios, líderes de opinión y destacados personajes de la Comunidad Palestina en Chile del ámbito político, empresarial, cultural, religioso, deportivo y social.

El año 2016 Hanan Hroub fue galardonada con el Global Teacher Prize de la Fundación Varkey, considerado el Nobel de la Enseñanza. Ella, que creció en un campamento de refugiados en Belén, competía con unos 8.000 docentes. Ha dedicado su vida a la docencia, incluso después de que unos soldados israelíes dispararan a dos de sus hijas.

Con un método para enseñar basado en el "jugar y aprender", Hroub trabaja en la escuela Samiha Jalil en al-Bireh, situada en las afueras de Ramallah. La profesora explicó que sus alumnos, que tienen entre seis y diez años, viven en un ambiente donde la violencia es endémica. A menudo, son problemáticos, inestables y manipuladores, algunos incluso son violentos. "Fuera del aula solo se respira violencia, y es por este motivo que intento que en mi clase reine la paz, la armonía y la seguridad", ha subrayado.

A menudo se presenta ante los alumnos con una peluca de payaso y una nariz roja para explicarles mediante juegos la importancia de colaborar y de trabajar en equipo, y de la confianza y el respeto. También los recompensa cuando se portan bien. Ha escrito un libro sobre su método de enseñanza, con el título Jugamos, aprendemos.

La resiliencia

Hroub empezó a trabajar como profesora, pero cuando terminó la secundaria no pudo cumplir con su sueño de ir a la universidad, ya que durante la primera intifada (que tuvo lugar entre 1987 y 1993) todos los centros universitarios en Palestina cerraron sus puertas. Se casó y tuvo cinco hijos.

En 2000, cuando su hijo más pequeño ya iba a la escuela, Hroub decidió proseguir sus estudios, a tiempo parcial por lo que se matriculó en la Universidad de Al-Quds. Unos meses más tarde, soldados israelíes dispararon a su marido Omar y a dos de sus hijas en un punto de control cerca de Belén. Omar recibió un disparo en el hombro y las dos niñas quedaron muy traumatizadas.

"Este incidente me cambió la vida. Nos quedamos conmocionados. Mis hijos no estaban bien y los profesores no sabían cómo lidiar con su trauma. Fue entonces cuando decidí dedicar mi vida a la enseñanza".

Compaginó sus obligaciones familiares con los estudios y cinco años más tarde se licenció.

"Yo trabajo en una escuela pública, es una buena escuela pero no tenemos muchos recursos", explica. "Cuando necesito algo, yo misma lo busco. No tenemos un presupuesto para material. Pero el aula es mi segundo hogar y los niños son parte de mi familia".

"Debemos alejar a los niños de la violencia"

Hroub sostiene que "debemos alejar a los niños de la violencia", y agrega que ella tuvo "una infancia muy dura y no quiero que mis alumnos pasen por lo mismo. Una vez se inicia un ciclo de violencia es muy difícil pararlo", subraya.

"A los niños les afecta mucho el ambiente. Las muestras de violencia de muchos niños palestinos no son más que una reacción a la violencia que les rodea. Quiero proporcionarles un entorno educativo seguro. No puedo cambiar la situación, pero sí puedo ser una buena influencia para ellos. Esta es mi filosofía de vida".

En su piso de Ramallah, las cajas con sus "instrumentos de enseñanza" están apiladas en un rincón. Una de sus hijas nos muestra el trofeo a la mejor docente del mundo otorgado el año 2016, una silueta con el rostro de una mujer, con estrellas colgadas de su pelo. Debajo del nombre de Hroub se puede leer: "En reconocimiento a sus logros excepcionales en el aula y fuera de ella".

Sus hijas gemelas se acaban de licenciar en Derecho, otra de sus hijas es contadora, uno de los chicos trabaja como cocinero y el más pequeño estudia arquitectura.

En el discurso que pronunció tras recibir el galardón, Hroub, que lució un vestido bordado tradicional de Palestina, indicó: "Estoy orgullosa de ser una profesora palestina y de estar aquí hoy ante ustedes. Este premio supone una victoria para todos los profesores y muy especialmente para los palestinos. Cada día que pasa, la labor de los docentes adquiere una mayor importancia en un mundo que se pregunta qué futuro quiere para sus niños".

Fuente: El diario / El país / Agencias
Editado: Comunidad Palestina de Chile