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Israel expropia de facto laguna palestina con sonrisas de cínica ocupación

22/03/2018


Los residentes de Walajeh, que durante mucho tiempo han sufrido abusos bajo la ocupación, ya no tendrán acceso a su manantial.

Las sonrisas en la imagen de arriba representan la cara cínica de la ocupación. Hay una serie de funcionarios masculinos en la imagen, y muy pocas mujeres, de pie y sonriendo junto a la laguna de Ein Hiniyeh, que marca su reapertura, así como la de un sitio arqueológico cercano al público.

"Este sitio permitirá a los turistas y residentes de Jerusalén y más allá disfrutar de una hermosa área con una vista única en las colinas de Jerusalén gratis", anunció el ministro israelí de Protección Ambiental y Asuntos de Jerusalén Ze'ev Elkin. Sin embargo, Elkin olvidó mencionar a los residentes del pueblo vecino de Walajeh, que antes de dicha inauguración disfrutaban de la piscina.

En la celebración de la reapertura del sitio se reunió a Elkin, el alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, su adjunto Moshe Lion y otros. Sin embargo, dicha celebración marcó también el retiro de los residentes palestinos de Walajeh del área. Esto lo hicieron moviendo el checkpoint que conduce a Jerusalén al otro lado del estanque y del sitio arqueológico. De esa forma, el gobierno israelí ha impedido la entrada de los palestinos, a un lugar al que podían ingresar durante años.

Esta no es la primera vez que los residentes de Walajeh han sido expulsados de la tierra y del agua que constituyen su forma de vida. Primero llegaron a la zona en 1948, pues huyeron de un área cercana que había caído bajo control israelí. Tras la Guerra de los Seis Días, la mayor parte de la tierra alrededor del pueblo se anexó a Israel, pero sus hogares permanecieron afuera de los límites del municipio de Jerusalén por lo que no recibieron las tarjetas de identificación azules que tienen los otros residentes palestinos de la ciudad.

La proximidad del pueblo a Jerusalén demostró ser su perdición. El gobierno israelí decidió separar a los residentes de la aldea de sus tierras, primero declarando las tierras agrícolas de la aldea como un "parque nacional", algo que Israel hace a menudo para aislar las aldeas palestinas. Luego, los residentes del pueblo sufrieron acoso por parte de las autoridades de parques israelíes. Israel construyó el muro de separación de tal manera que corta el pueblo de sus tierras agrícolas.

En silencio y en contravención del asesor legal del comité de planificación municipal, el municipio movió el punto de control (checkpoint). Hasta entonces, tanto los palestinos como los israelíes usaban el lugar como lugar de picnic, incluidos muchos residentes de Walajeh. Ahora los palestinos no pueden acceder al manantial al lado de sus casas. Deben observar desde lejos cómo los israelíes disfrutan del pequeño parque que les quitaron.

El gobierno israelí anexó de facto el manantial a Israel y prohibió el acceso a los residentes del pueblo vecino de Walajeh. ¿Por qué? Simplemente porque puede.

A los funcionarios que asistieron a la ceremonia de reapertura de Ein Hiniyeh no les importó que estuvieran sonriendo en las fotografías junto a un sitio que hasta hace muy poco estaba abierto a las familias palestinas. No les importó que los hijos de Walajeh, que una vez usaron el pequeño lago para nadar y jugar, se vean obligados a mirar a los israelíes que tomaron su lugar. Ninguno de los funcionarios se preguntó qué tipo de impacto tiene esto en un niño palestino que vio la laguna junto a su casa robada. Para ese niño palestino, las sonrisas de los funcionarios eran sonrisas de maldad e indiferencia: los rostros de la ocupación.

Por: La Dra. Laura Wharton es miembro del consejo de la ciudad de Jerusalén del partido Meretz. Este artículo apareció por primera vez en hebreo en Local Call.

Fuente: +972

Traducido al español por Federación Palestina