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Aumentan los arrestos de niños palestinos después del anuncio de Trump

04/01/2018


En camino para visitar a su tía, Fawzi al-Juneidi, de 16 años, fue capturado por las fuerzas israelíes en Hebrón. Dijo que lo golpearon brutalmente y lo llevaron a una torre de vigilancia militar cercana, donde su cara comenzó a sangrar, lo colocaron en una habitación cercada al exterior y lo obligaron a sentarse en el suelo con agua fría durante el frío de diciembre. "Vertieron agua fría en mis pies, ya que había perdido mis zapatos cuando me arrestaron. Estaban de pie sobre mis piernas y pies, dejando cortes por todo mi cuerpo", dijo Juneidi a Al-Monitor pocos días después de su liberación de 22 días de prisión. Juneidi dijo que como resultado de las palizas que sufrió desde el momento de su arresto, se fracturó el hombro.

Después de un día de varias transferencias entre las estaciones de policía, Juneidi fue llevado a Ofer, una prisión israelí en Palestina, donde finalmente se le permitió acceder a un hospital israelí. "Mientras estaba en el hospital, los soldados me amenazaron con decir que si no admitía haber arrojado piedras, me darían una paliza. Continuamente me decían malas palabras y me maldecían", dijo Juneidi.

Caminando hacia la casa de su tía, Juneidi tuvo que cruzar un área de Hebrón donde hubo enfrentamientos entre los jóvenes palestinos y las fuerzas israelíes, luego del anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre Jerusalén. "Los soldados no están en esta área durante el día si no hay enfrentamientos. Pero debido a las protestas, rodearon el área y atraparon a los jóvenes", dijo Juneidi.

El número de detenciones de niños ha aumentado sustancialmente en el mes posterior al reconocimiento de Trump. Ayed Abu Eqtaish, director del programa de rendición de cuentas de la Organización Internacional Palestina por la Defensa de los Niños (DCIP), dijo a Al-Monitor que sólo entre el 6 y 19 de diciembre, 77 niños menores de 18 años fueron encarcelados, el doble del mes anterior".

La comisión de asuntos de prisioneros de la OLP dijo en un informe publicado a fines de diciembre que los arrestos juveniles se concentraron en Hebrón, Belén y Jerusalén. La comisión dijo que las fuerzas israelíes atacaron especialmente a "hombres y niños menores de 18 años" y que docenas de jóvenes detenidos en Ofer fueron "sujetos a brutales ataques durante su proceso de detención e interrogatorio".

Juneidi dijo que durante su tiempo en la prisión de Ofer, los guardias venían en medio de la noche y lo despertaban golpeando la puerta de la celda con sus armas. El niño no pudo ver a su familia durante cuatro días, hasta que compareció ante un tribunal militar por primera vez el 11 de diciembre. Un informe del DCIP dijo que Juneidi "fue interrogado sin la presencia de un abogado o un familiar y se le permitió el acceso a consulta legal siguiendo -no antes de- su interrogatorio".

Según el DCIP, Juneidi es uno de los 700 niños palestinos detenidos cada año y enjuiciados en los tribunales militares israelíes, a la vez que carecen de los derechos y protección de un juicio justo.

Juneidi fue liberado de la prisión el 28 de diciembre después de que su familia pagara una multa de 10.000 shekels israelíes (aproximadamente US$2,900). "Estaba seguro de que iba a ser liberado porque mi familia estaba conmigo", dijo Juneidi. Y señaló que todavía sufre psicológicamente: "Cuando estoy durmiendo, siempre tengo un sueño o una pesadilla sobre el arresto".

La foto de Juneidi siendo arrastrado por la policía israelí rápidamente se viralizó después de su arresto. Abu Eqtaish dijo que la forma en que se arrestó a Juneidi respalda lo que las organizaciones de derechos humanos afirman. "Creemos que todos los niños están expuestos a las mismas prácticas", dijo Abu Eqtaish.

En Halhul, un pueblo al norte de Hebrón, Asala Abu Rayyan, de 15 años, recibió un disparo en la mano con una bala de goma disparada por la policía israelí durante una protesta contra el traslado de la embajada estadounidense. Después de resultar lesionada, ella y su prima de 17 años, Manar Abu Rayyan, quisieron abandonar la manifestación y recibir atención médica de la Sociedad de la Media Luna Roja. Mientras la ambulancia se encontraban en movimiento, las fuerzas israelíes bloquearon el camino, abrieron la puerta y detuvieron a las dos niñas.

"Traté de resistir y golpear a uno de los soldados en el hombro", dijo Asala a Al-Monitor. "Me sacaron, (el soldado) me quitó el hijab y me golpeó la cabeza contra el jeep". Ambas muchachas fueron esposadas y colocadas en jeeps separados y llevadas a la torre de vigilancia militar más cercana durante tres horas antes de ser transferidas a la estación de policía de Jabara en el asentamiento ilegal de Kiryat Arba. "Intentaron forzarnos a decir que estábamos tirando piedras", dijo Manar.

En la estación de policía, a las primas no se les permitía hablar entre ellas. "Se burlaban mucho de nosotras y nos llamaban por muchos malos nombres. Si hablábamos, venían y nos golpeaban en la cabeza, provocando mcuho dolor en nuestras espaldas, mientras estábamos sentadas en el suelo", dijo Manar.

Asala dijo: "Nos pusieron en un contenedor, que estaba abierto en la parte inferior. Hacía mucho frío".

La madre de Asala, Nora Abu Rayyan, intentó visitar a las niñas cuando fue informada de su detención el 13 de diciembre, pero las fuerzas israelíes le dijeron que se fuera. Los investigadores les dijeron a las chicas que serían detenidas por al menos cuatro días más.

Nora Abu Rayyan fue a la administración civil, el cuerpo gobernante israelí en Palestina, en un intento de sacar a su hija de la detención. "Tuvimos suerte de que los soldados dejaran caer parte de sus armas en la ambulancia (cuando arrestaban a las niñas): el francotirador y el soporte", dijo Nora Abu Rayyan. Las partes del arma que quedaron en la ambulancia demostraron que los soldados habían sacado a las chicas de la camioneta. "No tienen permitido atacar a una ambulancia, ¿por qué iban a hacer eso?", dijo Asala. Por lo tanto, la familia pudo arreglar un intercambio con la administración civil, a cambio de la liberación de las niñas de Jabara el 14 de diciembre.

"Estoy agradecida con Dios porque estoy nuevamente con mi familia y puedo volver a la escuela. Cuando vi lo que le hicieron a Fawzi, me siento agradecida de haber salido", agregó Asala.

Su madre concluyó: "Estoy orgullosa de mi hija; ella no hizo nada malo. Ella está defendiendo a su país y a Al-Aqsa (Mezquita) Es el derecho de cada niño palestino. Es algo de lo que estar orgulloso".

Fuente: Al Monitor
Traducido por Federación Palestina de Chile