Lo que no te cuentan del viaje de Alberto Fernández a Israel

Con motivo del 75° aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, realiza su primera visita oficial extranjera. La invitación al mandatario argentino se debe a la participación del país en el Task Force International, encargado del estudio y la difusión del Holocausto.

Siendo el único líder latinoamericano invitado, Fernández compartió el homenaje a las víctimas del horror nazi junto a más de 50 líderes mundiales, con quienes se espera, la comitiva argentina lograr pequeñas reuniones a modo de primer contacto y presentación formal del flamante presidente argentino.

El contexto de la presencia de Alberto Fernández en Medio Oriente es más que significativo. La visita se da a poco menos de 20 días han pasado de la tensión que inauguró el 2020, el asesinato del general iraní Qasem Soleimani. Un intento desesperado de Donald Trump en demostrar que Estados Unidos sigue siendo el “gendarme del mundo”.

Además esta semana se cumplió el quinto aniversario de la muerte del fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, quien se encontraba reavivando la vinculación de Irán con el atentado de 1994 que asesinó 85 argentinos en Buenos Aires. Se encuentra confirmada la reunión de Fernández con Reuven Rivlin, presidente israelí y dos temas principales a tratar serán justamente las causas por el atentado de la AMIA y por la muerte del fiscal.

Fernández se presenta al mundo como una continuidad del posicionamiento macrista en la geopolítica mundial. Envía señales favorables a las posturas del estado usurpador y genocida israelí y al imperialismo norteamericano y europeo, en el enclave fundamental del conflictivo Medio Oriente.

La grieta y los negocios

El pasado 18 de diciembre, a tan solo ocho días de la asunción del nuevo gobierno peronista se llevó a cabo el Israel Business Cocktail 2019. En el tradicional evento de la Cámara de Comercio Argentino Israelí (CCAI), con apoyo de la embajada israelí, no hubo “grieta” alguna. Además de periodistas hegemónicos, empresarios y figuras del ex gobierno, posaron sonrientes de parte del Frente de Todos: Nicolás Trotta (ministro de Educación), Fernando Espinoza (intendente de La Matanza), Victoria Donda (titular INADI), Daniel Scioli (embajador en Brasil), Sergio Berni (ministro de Seguridad Bonaerense), Víctor Santamaría (presidente del PJ CABA, secretario general del Suterh y dueño de Página 12) y Gisela Marziotta (ex candidata a vicejefa de gobierno porteña), entre otres.

El cocktail fue encabezado por el presidente de la CCAI, el ex montonero Mario Montoto. El actual empresario es socio en un 50 % de Daniel Hadad de la propiedad del medio Infobae. Además, posee empresas vinculadas al estado genocida dedicadas a la fabricación de armamento, sistemas de control y vigilancia. Durante la administración macrista, Montoto (tal vez producto de años de relación con la ex ministra Patricia Bullrich, desde su militancia en la organización armada peronista) concretó sendos negocios con el estado argentino. Uno de ellos fue la venta del sistema de reconocimiento facial al gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta.

Durante aquellos primeros días del gobierno de Fernández, hubo un contrapunto entre las entidades hebreas, la embajada y la ministra de Seguridad Sabrina Frederic. “El terrorismo es un problema de la OTAN, no nuestro” había dicho la reemplazante de Bullrich. Además, antes de asumir había expresado que no consideraba a la organización Hezbollah como terrorista, lo que le generó un fuerte malestar en la DAIA.

Distinta es la relación que se presenta con la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Marcela Losardo. Según informa el periódico Virginia Bolten, Losardo mantuvo una entrevista con los representantes de la comunidad judía. El titular de la DAIA, salió de la misma muy satisfecho: “La ministra estuvo de acuerdo y coincidió que para ella el antisionismo es claramente una manifestación de antisemitas”. La ministra habría accedido al pedido de modificar la Ley 23592, conocida como Ley Antidiscriminatoria.

De concretarse, antisemitismo y antisionismo serían lo mismo. De manera tal, que podría criminalizarse cualquier acto de solidaridad con Palestina. El Llamamiento Argentino Judío publicó: “El sionismo no es una religión, no es una etnia, es una idea política. Y como tal puede provocar adhesiones, rechazos o indiferencia”, según un comunicado sobre esta posible modificación de la Ley Antidiscriminatoria. E indicó su repudio a “intenciones ocultas en la modificación de la ley que solo servirá para acallar cualquier crítica a Israel”.

La ocupación de Palestina y las Islas Malvinas

Otro empresario clave en este entramado argentino-israelí en torno a la política interior y exterior del gobierno de Fernández es Eduardo Elsztain. En un principio abocado a la reelección de Macri, luego de agosto fue uno de los primeros en pegar el salto y ver de manera optimista el triunfo del Frente de Todos.

Elsztain el principal accionista del imperio inmobiliario IRSA, dueño de mayoría de los shoppings del país, el banco Hipotecario, hoteles (entre ellos el Sheraton de Libertador) y Cresud (compañía agropecuaria con más de 600 mil hectáreas en Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay).

En 2013, IRSA adquirió el 81 % de las acciones de la corporación israelí IDBD. Este conglomerado, significa casi el 5 % de la economía del estado usurpador y agrupa empresas dedicadas a petróleo y gas, telecomunicaciones, agrícolas, construcción y desarrollo inmobiliario, supermercados y tecnología. Enfocada a este último rubro es la empresa Elron Electronic Industries (EEI), encargada de la comercialización de firmas abocadas a la fabricación de armamento.

Rafael Advanced Defense Systems, es una de las marcas que patrocinó el cocktail de la CCAI y junto a la cual posaron sonrientes figuras del Frente de Todos, se ocupa de la fabricación de misiles e integra la corporación RDC, comercializada por EEI. Indirectamente, vinculada al pulpo IRSA de Elsztain.

Uno de los primeros gestos positivos, entre tantas medidas negativas (como el congelamiento de jubilaciones o el mísero bono a trabajadores), Alberto Fernández prometió intensificar la presión por la discusión de la soberanía argentina en las Islas Malvinas.

Además de hostigar a diario la vida de millones de palestinos y palestinas para garantizar la ocupación israelí del territorio, en 2017 Rafael fue parte del acuerdo con el Reino Unido. El departamento de defensa israelí, a cambio de u$s 95 millones, instalará misiles en las Islas Malvinas, según el portal MercoPress.

Junto a una empresa británica, Rafael tendrá listos los misiles aire-tierra en el transcurso de este 2020 para garantizar la extensión de la permanencia imperial inglesa en el Atlántico Sur. Mientras tanto, Alberto Fernández y sus laderos, sonrientes en Jerusalén y en Buenos Aires.

Fuente: La Izquierda Diario