Invocando una ley del Mandato Británico, Israel prohíbe a los palestinos trabajar su tierra

Las autoridades de ocupación israelíes prohibieron a los agricultores palestinos que trabajaran sus propias tierras, basándose en que la zona “había sido declarada sitio de antigüedades durante el período del mandato británico”.

Los terratenientes palestinos en cuestión y residentes de la aldea de AlMughayyir, en Cisjordania ocupada llevan realizando actividades agrícolas en la zona desde 1950.

Los hermanos Nader y Rasem Abu Aleiyeh dijeron que las fuerzas de ocupación israelíes “confiscaron su tractor de forma indefinida y sin previo aviso, y que, como resultado, han perdido su fuente de ingresos”.

El ejército israelí ha declarado ahora que “todo trabajo agrícola en la zona está prohibido, sobre la base de una orden que prohíbe excavar, plantar árboles y regar”.

“Todo el mundo sabe que trabajamos la tierra y nunca nos dijeron nada”, dijo Nader Abu Aleiyeh.

La familia cree que las autoridades han “emitido la orden bajo la presión de los residentes del asentamiento ilegal adyacente, Malachei Hashalom”, fundado en 2015 en una base militar abandonada.

Desde el establecimiento de los colonos ilegales israelíes, “los residentes palestinos de la zona se han quejado del acoso de los colonos, que incluye hacer ruido para ahuyentar a los rebaños de pastores, bloquear los tractores y robar un pilar arqueológico del sitio”.

Las autoridades de ocupación israelíes “respondieron a una investigación de la familia en una carta dirigida a su abogado, Kamer Masharqi, en la que se afirmaba que se sospechaba que los hermanos habían dañado antigüedades y que el tractor había sido confiscado como prueba por la policía, por lo que ésta no pudo liberar el tractor”.

Masharqi afirmó que este “es otro método para expulsar a los palestinos de sus tierras. Trabajar la tierra no daña las antigüedades, y el estado tampoco hizo nunca tal acusación. La reclamación arqueológica sólo se inventó después del establecimiento del puesto de avanzada”.

Fuente: Middle East Monitor